Qué es una Ciudad Inteligente
En los últimos años se han ido tejiendo
estrategias de ciudad encaminadas al desarrollo futuro de centros urbanos bajo
los conceptos de ciudades digitales, ciudades innovadoras, ciudades sostenibles,
creativas, etc. El concepto Smart City es el paraguas en el que se han
aglutinado todos estos conceptos desde una visión integral.
Arribamos así al nuevo paradigma de las Smart
Cities o Ciudades Inteligentes, constituidas como verdadero modelo teórico y
plan de acción que “aglutina de forma integrada las iniciativas orientadas a
mejorar la calidad de vida, la sostenibilidad y la gestión eficiente de los
servicios, innovando en materiales, recursos y modelos usando tecnología de
forma intensiva. Smart City afecta a todos los servicios que se prestan en la
ciudad: movilidad, producción y distribución de servicios urbanos (energía,
agua, etc.), educación, salud, emergencias, seguridad, atención a las personas”
(1)
En este contexto, el paradigma de la Smart City
que se busca impulsar, aborda de manera holística y coordinada, aspectos como
el transporte y la movilidad eficiente, la sustentabilidad y el medio ambiente,
la seguridad, la eficiencia energética, el urbanismo y la edificación, la
conectividad y el acceso a redes de información y comunicación, la sanidad, el
turismo y la cultura o la participación ciudadana y el Gobierno abierto,
tratando de aplicar la visión y los recursos disponibles a un proyecto integral
de Ciudad Inteligente, que, aunque adaptado a las necesidades y características
particulares de cada una de nuestras ciudades, participará de un común
denominador irrenunciable: el ADN de la Ciudad Inteligente.
El concepto Smart City nos refiere al futuro.
Nos implica en un viaje en el que debemos implementar politicas públicas
locales que contemplen los escenarios más probables de los años por venir. La
tarea no es sencilla, pero si partimos de algunos de los análisis más serios
sobre el mundo que viene, estaremos más cerca de poder calibrar la mira y poner
foco en los desafíos vitales que las ciudades deberán afrontar en los próximos
años.
Uno de los enfoques más serios y profundos es
el que realiza Peter Senge en su obra “La Revolución Necesaria” (2009). En ella
plantea cuatro grandes ejes que representan las tendencias estructurales de
cambio:
Ø Crisis de alimentos y agua
Ø Crisis de energía
Ø Crisis climática
Ø El drama de la pobreza
Desde ese punto de inicio podemos determinar
seis desafíos estratégicos, interrelacionados entre sí, que ninguna ciudad que
pretenda convertirse en una Ciudad Inteligente podría pasar por alto:
1-
Eficiencia
Energética
Las ciudades consumen
el 80 por ciento de la energía total del planeta. El alto crecimiento de la
población de las ciudades exige la necesidad de más iluminación. Ella deberá
ser de calidad, eficiente y sustentable. Para ello una de las medidas más
acertadas es el reemplazo de las luminarias convencionales por LED que permite
ahorrar energía hasta en un cincuenta por ciento.
2-
Movilidad
y Transporte
La movilidad urbana y
el desarrollo de transportes públicos son un inmenso reto, ya que se vinculan
estrechamente con el consumo de energía y el cuidado del medio ambiente. Una
ciudad eficiente debe ofrecer a sus ciudadanos un sistema de movilidad acorde a
sus necesidades. Un sistema de movilidad inteligente debe permitir que nos
traslademos con eficiencia y rapidez. Decenas de ciudades apuntalan diariamente
este pilar estratégico de un smart city: Barcelona es un claro ejemplo en
España, y en Latinoamérica se destacan las experiencias de Medellín, México DF
y Buenos Aires.
3-
Sustentabilidad
y Medio Ambiente
Los centros urbanos
causan más del 70 por ciento de la emisión de gases que producen el efecto
invernadero. Además generan miles de toneladas de basura que generan
contaminación. Oslo
4-
Gobierno
Abierto y Participación Ciudadana
Es
imperioso brindar a los ciudadanos un rol protagónico, fomentando procesos de
participación, colaboración y transparencia. Es fundamental la transparencia de
los datos, no solo para permitir el acceso a los mismos de los ciudadanos, sino
también para facilitar información a los gobiernos locales para que puedan
llevar a la práctica políticas públicas que beneficien a la calidad de vida de
los ciudadanos.
5-
Competitividad
y Desarrollo Económico
Las ciudades son
sistemas abiertos que compiten con otras ciudades por poseer ciudadanos
talentosos y creativos que permitan una mayor competitividad y un desarrollo
económico que permita una mejor calidad de vida de sus habitantes. La ciudad de
San Francisco es quizás el mejor ejemplo de construcción de un ecosistema
emprendedor. El gobierno local impulsó con políticas públicas la innovación, el
desarrollo y la creatividad en la zona de Silicon Valley donde nacieron las
empresas tecnológicas más importantes del mundo.
6-
Innovación
e Inclusión Social
El mayor desafío de
cualquier ciudad que pretenda ser inteligente, es el aspecto social. El enemigo
es la exclusión, el desempleo y la pobreza. El objetivo debe ser fomentar en
los ciudadanos la capacidad de crear y articular modelos innovadores que,
surgiendo de ellos mismos, resulten beneficiosos para el conjunto. Redes de
ayuda “de vecino a vecino”, como el desarrollado en el barrio San Antonio de
Barcelona son claro ejemplo de ello. Esas políticas estarán vinculadas a la
construcción de un espacio urbano más amigable, el acceso a la conectividad, la
salud, la cultura y al desarrollo de un a red de contención que permita al
ciudadano interactuar en un ámbito donde se sienta seguro.
Las ciudades nos presentarán muchos desafíos de
cara al futuro. El desafío de los gobiernos, el sector privado y la sociedad
civil es generar aportes innovadores en cada uno de los ejes estratégicos
mencionados. La utilización de la tecnología, de manera racional y con el claro
objeto de contribuir a una mejor calidad de vida, representa una herramienta
fundamental para vivir en ciudades amigables y atractivas.
(1) Tecno,
Cercle Tecnológic de Catalunya (2012, febrero) Hoja de Ruta para la Smart
City, Tecno España, Disponible en www.anteverti.com,
pag. 10.