martes, 8 de noviembre de 2016

Artículo sobre Liderazgo del Profesor Mauricio Catellón

El ascenso de la empresa a partir del desarrollo de su capital humano

Una aproximación al concepto de liderazgo



“El soldado tiene derecho a un mando competente”
Julio Cesar.

El liderazgo es la capacidad que tiene una persona para generar influencias sobre otras y así guiar su comportamiento.
Por lo general, el fenómeno del liderazgo surge en forma natural, a partir de la necesidad de coordinar el trabajo y asegurar el cumplimiento de las normas sociales del grupo. A través de esta idea que denominamos influencia: una transacción interpersonal en la que alguien actúa de tal modo que logra en otro un cambio de conducta.
Esta “acto de influencia” esta dado por el poder y la autoridad que muestre esta persona en su comportamiento diario.
“Poder” es la “materia prima” de la influencia. Se distingue de la misma por referirse a actos potenciales y no transacciones efectivas que se manifiestan en términos reales (el poder existe aunque no se ejerza, la influencia se demuestra en la práctica).
El poder siempre esta presente en la persona que influye sobre los demás.
La “autoridad”, es un tipo de poder legitimado, surge de una relación jerárquica y vincula a una persona con un rol predeterminado dentro de la organización. Se trata de un poder legal y socialmente aceptado, cuyos orígenes se remontan a la organización formal, a pesar de que su ejercicio efectivo depende esencialmente de la aceptación de quien lo recibe (H. Simon – El comportamiento Administrativo – 1984)
No existe agregado social, grupo humano u organización que pueda ser eficaz en su desempeño sin la fuerte presencia de líderes, puesto que su misión es mediar en las condiciones cambiantes en que funciona toda organización.

La evolución de las ideas del liderazgo

Los primeros avances y conclusiones acerca del fenómeno del liderazgo formaron la base ideológica de lo que en administración se conoce como la Escuela de Relaciones Humanas y tiene su principal referente en Elton Mayo.
En sus investigaciones realizadas en los Estado Unidos en los años 1927 y 1931, en la planta Hawthorne, de la Western Electric Company de Chicago, Mayo pudo observar la presencia de individuos, surgidos del mismo grupo, que se caracterizan por ser referentes del mismo e influir el comportamiento colectivo, a partir de un cierto “carisma” personal.
Es entonces como surge el reconocimiento del líder como apoyo y coordinador de las actividades del grupo.
En primera instancia, la autoridad formal, reacciona desde una postura de enfrentamiento al “liderazgo informal” pero muy pronto, se advertiría la necesidad de que este individuo, dotado de capacidades innatas para la conducción, trabajara paralelamente a la dirección, orientando, apoyando y absorbiendo las necesidades del grupo de trabajo.
Con el transcurrir de los años y en la medida que los cambios en los mercados llevan a las organizaciones empresarias al reconocimiento del valor competitivo único e irremplazable del recurso humano, el concepto de “liderazgo” quedo decididamente incorporado al “management oficial”.
La empresa moderna ha descubierto la necesidad de brindar al conjunto de sus colaboradores un marco de conducción real cuyo ejercicio de liderazgo se desarrolla en un área de influencia compuesta de relaciones, intereses, objetivos y expectativas en cuyo marco el conductor debe dar respuesta cuanto menos a tres tipos de necesidades.

Las necesidades de la organización, que surgen como consecuencia de llevar a cabo la misión y los objetivos de la empresa y se expresan a través de metas operacionales.
Las necesidades individuales, que presenta cada integrante de la organización, respecto de la labor que debe cumplir y las condiciones en las que ejercerá su función.
Las necesidades del grupo, que unifican comportamientos de todos sus integrantes a partir de deseos y expectativas comunes.

Las funciones del líder

a)     Participa de la toma de decisiones: Permite que los otros liderazgos naturales emerjan del grupo y trabaja como un socio principal con los otros miembros tomando decisiones sobre la operatoria de sus funciones, su coordinación y orientación, para lograr cumplir con los objetivos operacionales dispuestos para cada cargo.
b)    Genera un enfoque cualitativo: A partir de su actitud y desenvolvimiento, el líder impulsa un conjunto de valores y cualidades individuales, como valores y cualidades del grupo, construyendo enfoques y métodos para el tratamiento y la solución de conflictos.
c)     Constituye niveles de liderazgo: En las diferentes áreas y en cada uno de los niveles operativos, a fin de constituir eficazmente los grupos de tareas y su desenvolvimiento general.
d)    Repara en los valores de los subordinados: Los valores y las necesidades están muy relacionados; Necesitamos aquello que valoramos y valoramos lo que necesitamos. En esta aspecto, el líder debe reparar en los intereses particulares de los subordinados que trabajan en el equipo, participando constantemente de sus tareas.




Para poder llevar a cabo dichas funciones:

  • El líder debe seleccionar a su gente meticulosamente, para asegurarse que posee los mejores talentos en su grupo.
  • Es necesario que el líder cree un grupo que disfrute trabajando. Durante la selección debe apuntar a tener una conversación fluida con su equipo, a fin de conocer sus inquietudes y sus problemas.
  • Tiene que ser agradecido, generalmente el líder no es mejor ni es él más brillante del grupo razón por la cual debe reconocer el esfuerzo de los demás.

Muchas veces nos hemos preguntado, si las habilidades de un líder son innatas o se adquieren. Ante este interrogante, podemos asegurar que en gran parte se aprenden, en el marco de un estado de equilibrio emocional que moldea su carácter.
Las habilidades de liderazgo resultan de una combinación de experiencia de vida y trabajo, pero básicamente, lo que forma a un líder es su capacidad para aprender y reflexionar sobre las experiencias vividas.

¿Quiénes son los líderes?

Toda persona que pueda centrar su vida y proyectarla, concentrarse en lo verdaderamente importante para sí mismo tiene las condiciones para ser líder. “Nadie puede dirigir a nadie sino se dirige a sí mismo”
Toda persona que emprende un camino de desarrollo en la actividad de conducción, va atravesando distintas etapas que denominaremos planos de crecimiento del líder:

1er Plano: “Liderazgo Individual”. Toda persona puede llevar adelante sus proyectos y metas personales, es capaz de influir en los demás. “Cada uno es su propio líder”.
2do Plano: “Liderazgo Grupal”. El liderazgo grupal, esta dado por la capacidad del líder en influir sobre cualquier grupo de trabajo que se establezca en las distintas áreas que integran una organización.
3er Plano: “Liderazgo Organizacional”. El líder organizacional es aquel que puede influir en cualquier organización ya que analiza el contexto en el cual se desarrolla su actividad e impulsa una particular “cultura organizacional”, convirtiéndose en un símbolo para sus subordinados y los distintos públicos de interés de la empresa.

Para un logro efectivo en este terreno el líder tendrá que cumplir con las siguientes pautas:
En primer lugar, debe dar el ejemplo. En segundo lugar, debe crear fluidas relaciones con la gente, más allá del lugar que ocupen en la jerarquía de la organización. En tercer lugar, debe involucrar a la gente generando interés por el sistema de valores y la misión de la organización. Y por último, en cuarto lugar, debe mantenerse alerta de los cambios de contexto, haciendo de la información estratégica un insumo critico de su gestión.

Enfoques, estilos y roles del líder

A continuación repasaremos los dos modelos de análisis de acuerdo a la teoría desarrollada por el Dr. Fernando Grosso:

A)    El cualitativo
B)    El Situacional

El cualitativo nace de la clásica pregunta en torno a si los lideres ¿Nacen o se hacen?
Si bien le asignamos una gran parte a los procesos formativos, no descartamos la hipótesis de la existencias de “habilidades de origen” que faciliten el proceso de desarrollo, aunque esas habilidades por si solas no signifiquen nada sin proceso formativo posterior y su absoluta carencia tampoco represente la inviabilidad del desarrollo (aunque probablemente lo dificulte y límite).

Lo situacional se sustenta en dos premisas básicas:
Cada grupo determina en un momento adecuado cual es el perfil de liderazgo que se aceptará según las condiciones contextuales.
Cada individuo según su situación particular dentro del grupo, requiere de un liderazgo “a medida” de sus necesidades.
La habilidad principal del líder consiste en poder adaptar y asumir distintos roles según las circunstancias.
En la actualidad, ante la cambiante situación contextual un líder no puede establecer un rígido perfil, hay un momento y un lugar para cada estilo de liderazgo.
Los grandes lideres saben cuando dirigir, tomar decisiones, capacitar y delegar.

“El líder como director” implica guiar en forma directa y estrecha a los demás, estableciendo minuciosamente la forma de desarrollar cada tarea y las medidas del desempeño. Este estilo es el más adecuado cuando los empleados son inexpertos o recientemente se han incorporado al equipo y poseen una gran demanda de contención.

“El líder que resuelve problemas” comparte los problemas o escucha a los demás. Pero luego determina un curso de acción decisivo. Es un rol apropiado en momentos de grandes cambios, cuando el conjunto del equipo se encuentra demandando una conducción firme que marque el rumbo.

“El líder como desarrollador” guía a sus subordinados para tomar buenas decisiones desarrollándolos para que puedan asumir responsabilidades. Es el enfoque más adecuado para individuos de alto potencial de desarrollo que demanden una autonomía creciente de trabajo, pero conservando, a la vez un referente claro que les brinde sustento en su desarrollo personal.

“El líder que delega” fortalece a sus empleados al compartir responsabilidades y darles los recursos que necesitan para llevar a cabo su trabajo. Es muy adecuado para equipos de alta formación que demandan un mentor que les permita desarrollar a pleno sus conocimientos y habilidades, brindando el marco para una plena integración al grupo.

Para aplicar en forma eficaz los diferentes estilos situaciones, el líder debe desarrollar una sólida habilidad de diagnostico tanto del comportamiento grupal como individual reconociendo las características de cada uno de los integrantes del grupo, poniendo especial atención en los siguientes aspectos.

Habilidad:
  • Habilidad técnica, dada por la capacitación y experiencia.
  • Habilidades interpersonales, dada por la calidad de relaciones del individuo con superiores, pares y subordinados.
  • Conocimiento laboral, dado por la comprensión de las expectativas que hay sobre él y los requerimientos del cliente.
  • Potencial organizacional, dado por el conocimiento de los canales a seguir para tener éxito en la empresa.

Motivación:
  • Interés en su trabajo
  • Confianza en sí mismo
  • Predisposición para asumir responsabilidades
  • Sincronización con los objetivos de la organización.


El desempeño de roles en el liderazgo gerencial

En las organizaciones tradicionales se pueden identificar tres tipos de conductas básicas a las que apela el líder gerencial para desempeñar su rol:
A)    La introducción de cambios estructurales y la formulación de nuevas políticas. Se da generalmente en la alta gerencia.
B)    La interpolación de la estructura vigente, o sea la integración de la estructura formal bajo sus actuales parámetros de funcionamiento. Se da generalmente en la gerencia media.
C)    El uso de la estructura formalmente propiciada, para que la organización siga en funcionamiento en forma eficaz. Se da generalmente en la gerencia de operaciones.
  


lunes, 7 de noviembre de 2016

EQUIPOS

Artículo del Profesor Mauricio Castellón para los cursos de Administración General


Un equipo es “un número reducido de personas con capacidades complementarias, comprometidas con un propósito común, un objetivo de trabajo y un planeamiento comunes y con responsabilidad mutua compartida” (Katzenbach y Smith,1998)

Los autores plantean “la necesidad de la alta gerencia de aplicar con más rigurosidad la disciplina del rendimiento en equipo, no implica que todos los que dependen directamente del presidente, tengan que convertirse en un equipo real permanente, pero que si implica que los altos líderes deben saber cuando priorizar el funcionamiento como equipo real y cuando funcionar como grupo no-equipo con la dirección de un solo líder”.

Katzenbach y Smith señalan que hay cinco componentes básicos que se necesitan para alcanzar niveles de rendimiento de un equipo real: tamaño, propósito y metas, destrezas, método de trabajo y responsabilidad mutua.

Asimismo, definen los siguientes conceptos de:

v  Equipo de alta gerencia: como el grupo de liderazgo superior de una organización o institución, sinónimo de todos los dependientes directos del líder.

v  Un equipo real: como un grupo pequeño de personas con destrezas complementarias, que están dedicadas a un propósito común, metas de rendimiento y modos de proceder, por los cuales son mutuamente responsables.

v  El equipo superior: como el grupo de ejecutivos que pueden operar como un equipo real o como un grupo de trabajo de un solo líder.

v  Un grupo de trabajo: como cualquier grupo pequeño que se reúne para alcanzar un propósito común o una serie de resultados.

v  Grupo de trabajo de un solo líder: grupo de personas asignadas a un solo líder que determina sus tareas y fija sus objetivos de rendimiento. El líder también integra o combina sus resultados y hace responsable a cada persona por su aporte individual.

v  Los líderes de cambio real: son líderes ingeniosos de nivel medio que saben estimular la creatividad de los demás en situaciones de cambio.

v  No-equipo: cualquier interacción o comportamiento de grupo que no se ajusta a la definición de equipo real pudiendo -o no alcanzar- un propósito colectivo.

v  Pseudo-equipo: es un grupo de trabajo que no reconoce ningún  propósito de rendimiento en sus interacciones.

v  Visión de trabajo: declaración sencilla y de pocas palabras que ayuda al grupo a ver claramente hacia dónde se dirige y por que es importante; deriva del trabajo colectivo.

Finalmente recomiendan al grupo de liderazgo superior adquirir la habilidad para dominar tres destrezas fundamentales para maximizar la capacidad de liderazgo de los individuos y de los equipos:

  • Capacidad para diferenciar oportunidades individuales de equipo y de no-equipo.
  • Flexibilidad para entrar y salir de la modalidad de equipo según lo requiera cada situación.
  • Confianza suficiente para alternar el rol de liderazgo entre los miembros.

Operar con disciplina de equipo es posible e importante en cualquier nivel de la organización, pero en los niveles de alta gerencia su elección está obstaculizada porque:

  • El liderazgo ejecutivo se maneja de una forma particular que suele entrar en conflicto con algunos aspectos y elementos de la disciplina de equipo.
  • El tiempo disponible es más limitado.
  • Los riesgos son mayores y más costosos.

Beneficiarse con la expansión y el aprovechamiento de la capacidad de liderazgo en toda la organizaciones es condición ineludible para toda empresa que aspire al cambio y al crecimiento.

Por otra último, es importante destacar el pensamiento de Katzenbach, que sostiene que ”integrar el rendimiento de equipo real con el rendimiento de liderazgo ejecutivo requiere una clara comprensión de las diferencias y una firme determinación de integrarlas. Es un trabajo arduo que vale la pena”.

Del trabajo de Katzenbach nos permitimos, concluir que:

Un “equipo” es un fenómeno organizativo consciente que describe a un grupo con alto nivel de madurez, con cierta especialización y diferenciación interna y al mismo tiempo con alta interdependencia entre sus miembros.

Es necesario aclarar que el concepto de equipo de trabajo alude a un conjunto de personas asignadas o autoasignadas- de acuerdo a habilidades y competencias específicas- para el logro de determinadas metas y que opera con una coordinación explícita

Cuando nos referimos al concepto de trabajo en equipo estamos aludiendo al conjunto de estrategias, procedimientos y metodologías que utiliza un grupo para  lograr las metas propuestas.

Equipos Eficientes

Un equipo eficiente se caracteriza por:

q  Centrar sus esfuerzos en logro de resultados pero no a cualquier costo.
q  Asegurar la participación libre y voluntaria de todos sus miembros.
q  Desarrollar un clima de trabajo sin tensiones ni enfrentamientos.
q  Considerar las diferencias de opiniones como la única manera de optimizar la toma de decisiones.
q  Abordar enfrentamientos entre ideas y opiniones, no entre personas o grupos.
q  Practicar la escucha activa buscando soluciones que contemplen y respeten las necesidades, intereses y opiniones de todos.
q  La conciencia de los participantes de las emociones que despiertan los temas abordados y la dinámica grupal.
q  Saber que toda posición fue considerada aún cuando la decisión final fue otra.
q  Generar conductas comprometidas y no obstructoras.
 

 Y cabe preguntarse:
¿Dónde encontramos un equipo con las características expuestas?

Estos equipos seguramente existirán en nuestra imaginación y nuestros deseos. En la realidad de la vida y la operatoria encontramos equipos en permanente construcción y afrontando el constante desafío de integrar las diferencias y las competencias complementaria y competentemente, tarea harto difícil porque el pasaje de la conciencia individual a la conciencia colectiva es un salto cualitativo que exige tiempo, paciencia, persistencia y diálogo. Todo esto articulado en un delicado equilibrio.


Etapas del Desarrollo de Equipos

Las etapas del desarrollo de equipos son tres:

Etapa 1

En esta etapa se reclutan los miembros que se consideran más competentes para cubrir las diferentes funciones a desempeñar dentro del equipo.
Asimismo, no hay propósito común ni responsabilidad compartida.

Etapa 2

Se conforman los grupos, se reconoce un propósito común y  se comparte la responsabilidad unidireccionalmente.

Etapa 3

En esta ultima etapa se inicia la fase de construcción del equipos usando el propósito común como generador de sinergía y comienza a funcionar con responsabilidad compartida por todos los miembros.


Una vez que el equipo se ha conformado es vital, para la supervivencia del mismo, que el conductor cumpla determinadas y ejecute acciones especificas tendientes a evitar caer en la de la “depresión” característica del equipo, en determinados momento de su desarrollo, a saber:

Las funciones del “conductor” de un equipo son:

q  Fijar su función y conocer a los miembros.
q  Definir estrategias y coordinar su implementación.
q  Alcanzar niveles de confiabilidad.
q  Elegir la co-creación como método de trabajo.
q  Promover la creatividad y profesionalidad.
q  Facilitar la construcción de un lenguaje común.
q  Rescatar el humor y la alegría en la tarea.
q  Facilitar el rol del liderazgo entre los integrantes.
q  Instalar la aceptación de verdades complementarias.
q  Compartir la información para la realización de la tarea y la resolución de problemas y conflictos.

Las acciones que debe ejecutar el “conductor” para prevenir la depresión del equipo son:

q  Establecer un sistema de “apoyo” y bríndar respaldo.
q  Destacar los avances.
q  Enseñar a los miembros nuevas habilidades.
q  Identificar nuevas metas.
q  Mejorar los procesos y procedimientos.
q  Rotar las tareas.
q  Generar una cultura de trabajo en equipo.
q  Recompensar al equipo por el trabajo extra.
q  Mantener a los miembros informados.
q  Incorporar “visitantes” para revitalizar el equipo.



Si bien, liderar equipos homogéneos es más sencillo - y menos conflictivo – que conducir equipos multidisciplinarios (mayores dificultades, alto nivel de conflicto, menos eficiencia y retardo en la toma de decisiones); estos últimos “reportan” más calidad de trabajo y un alto grado de creatividad.

Buena parte de la función del directivo implica de alguna forma trabajar en equipo y en este sentido debe ejercer la función de liderazgo que permita a los mismo lograr sus objetivos sin descuidar los aspectos emocionales y afectivos que forman parte de todo proceso humano.

La dinámica o el funcionamiento de un equipo, se manifiesta a través de roles y funciones que “indican” cómo se está desarrollando la tarea.

Los roles de tarea y los de mantenimiento son roles funcionales porque operan para que el equipo pueda lograr sus objetivos y mantenerse en vida saludable. 

Son roles de tarea  los orientados al logro del objetivo del equipo.
Algunos ejemplos para mencionar:  Dar y pedir información, dar y pedir opinión, aclarar y coordinar tareas, llevar los registros, sintetizar, dinamizar la acción y la toma de decisiones.

Los roles de mantenimiento tienden a crear un clima de trabajo favorable, de relaciones afectivas positivas y están orientados a preservar la vida del equipo. A manera de ejemplo podemos citar: Alentar la participación de todos, reducir la tensión y el desacuerdo, sostener el proceso grupal, “seguir la corriente”, etc.

Los roles disfuncionales o  de provecho propio son las conductas que intentan satisfacer necesidades individuales obstaculizando el desarrollo de la tarea y del proceso de equipo.
Como ejemplo podemos mencionar: Ser centro de atención permanente, dominar continuamente, estar siempre en contra, usar el humor siempre que se entra en tarea o cuando se está trabajando, etc.
La aparición frecuente de roles individuales (obstructor, dispersor, agresor, dominador) es indicador de problemas y conflictos no abordados o resueltos.

El directivo cumple dos funciones: una función instrumental orientada a la tarea específica del equipo y una función de liderazgo y cuidado del equipo y del proceso. 
Esta tarea implica poner en juego una estrategia, tácticas, logística, metodología y las herramientas que considere mas adecuadas para  trabajar con su equipo.


miércoles, 25 de mayo de 2016

EL FUTURO DE LAS ORGANIZACIONES


“El Futuro de las Organizaciones. Innovación y Valores, aspectos fundamentales para su desarrollo” abarca un conjunto de conceptos referidos a los cambios en el contexto, a los efectos positivos que la innovación ha derramado sobre la sociedad y los requisitos fundamentales para la consecución de un modelo organizacional basado en la buena administración, la pasión, la innovación y los valores. Para ello se trabajó sobre ideas de John Naisbitt, Gary Hamel y Michael Porter.

Introducción
Uno de los desafíos de la sociedad moderna es construir organizaciones capaces de alcanzar el éxito en un mundo de cambios implacables, en un contexto de competencia feroz y de innovación permanente. Para ello es necesario reinventar la gerencia y la administración tal como las conocemos. Se trata de romper el paradigma de la administración tradicional, aquella que surgió como herramienta imprescindible para atender las necesidades de las organizaciones derivadas de la enorme revolución industrial y tecnológica que se expandió desde finales del siglo XIX hasta muy avanzado el siglo pasado.
Es hora de repensar nuestras creencias respecto al capitalismo, sus instituciones y a la vida en el lugar de trabajo. Nuestra conciencia debe estar plena en la búsqueda de diseñar organizaciones aptas para el futuro y amigables para los seres humanos.
De manera que vale la pena preguntarse, tal cual lo plantea Gary Hamel en su obra “Lo que importa ahora” (1): ¿cuáles son aquellos retos decisivos, aquellas cuestiones de vida o muerte que determinarán que su organización prospere o perezca en los años por venir?

El Cambio
La mayor parte de las empresas siguen un curso fijo día tras día y año tras año. Los productos, los servicios y los mercados han sido alterados, en general para bien, y los instrumentos que usamos cotidianamente han cambiado. Pero a pesar de ello y de la avalancha de libros sobre administración de empresas, las prácticas de los negocios, los principios básicos de vender y comprar, y de obtener ganancias como condición básica para sobrevivir, han permanecido más o menos iguales durante las últimas décadas.
Aunque podamos ver televisión en nuestros teléfonos móviles, podamos navegar permanentemente por Internet, nuestra bañera se llene al quitarnos la ropa, o la heladera se abra sólo con un ruido de nuestro estómago., éstas no son más que otras maneras de hacer lo que siempre hemos hecho. Una manera más fácil, rápida, completa y amplia. Pero no ha cambiado el centro de nuestras vidas. Vamos a la escuela, nos casamos, tenemos hijos y los mandamos a la escuela, lo cual, sólo Dios sabe, no cambia a pesar de todos los cambios que surgen vertiginosamente. El hogar, la familia y el trabajo siguen constantes (2), aunque hayan tomado diversas formas respecto a años anteriores. De hecho podemos afirmar que más gente vive sola, las familias han adquirido nuevos formatos de ensamble y el trabajo se ha automatizado superando los límites imaginados.
La mayor parte de los cambios no se dan en lo que hacemos sino en la forma como hacemos las cosas. En medio de todo el bombo publicitario, cuanto mas reconozcamos lo constante y el cambio, más efectivamente podremos reaccionar ante los nuevos mercados y sacar provecho del cambio. En síntesis, para comprender mejor el contexto y poder adaptar mejor nuestras organizaciones al mismo, es imprescindible intentar de dilucidar qué es lo que cambió y que sigue inalterable a pesar de que absolutamente todo pareciera haber cambiado.

Que no cambió
La moda, pensaría uno, sólo tiene que ver con el cambio. La mayor parte de la moda es un desfile de modas pasajeras. Hay sin embargo muchos factores constantes en el mundo de la moda. Un hecho constante de más de 150 años son los vaqueros, que fueron marca Levi´s por más de un siglo hasta que las opciones aumentaron. Hoy en día cada diseñador crea cada tanto su propia versión del vaquero. ¿Pero en cuanto han cambiado? ¿Son radicalmente distintos a los originales?

Una constante alegría en las modas masculinas es la constancia. Es muy difícil introducir algo nuevo. Este mercado, al contrario de la moda femenina, casi nunca cambia, y sí lo hace, el cambio no es muy relevante. En el caso de la vestimenta masculina con ambos, casi el único cambio que ha sido el del ancho de la corbata o el ancho de las solapas cada tanto. En cuanto al mercado del calzado, encontramos un comportamiento similar: mientras el cambio de modelos en el mercado masculino es leve, manteniendo claramente una tendencia constante, el mercado femenino es ampliamente cambiante y de una variedad significativa.
De los 30.000 nuevos productos de consumo lanzados cada año, mas del 90% caduca. “Nos va muy bien con lo que tenemos” parece ser la respuesta de los consumidores. La importancia de la continuidad fue realzada con Built to Last, el libro de 1994 de Jim Collins and Jerry Porras en el cual demolieron el “mito del cambio”. Escribieron: “Una compañía visionaria conserva casi religiosamente su ideología central y la cambia rara vez, o nunca. Los valores centrales en una compañía visionaria constituyen una base sólida como una roca y no cambian con las tendencias y las modas del momento”. (3)
Al respecto podemos decir que el párrafo anterior nos explica en parte porque la tasa de mortalidad de los nuevos emprendimientos es tan alta: la mayoría de los productos lanzados al mercado no perdura. Tal situación acontece porque la visión de negocio del empresario no es todo lo clara que debiera serlo en la mayoría de las ocasiones. La visión es débil y se confunde el concepto con el de misión y a veces (lo que es peor aún) con la estrategia.
La mayor parte de los cambios no se dá en lo que hacemos, sino en la forma como lo hacemos.

Que cambió
Si uno pierde el foco, las modas pasajeras  pueden fácilmente bloquearle la visión. Las modas pasajeras mismas están involucradas en las tendencias y son una manifestación de ellas. Los cambios en las tendencias no ocurren con mucha frecuencia, pero las modas pasajeras que las tendencias han incorporado inspiran cambios todo el tiempo.

Al ingresar a la era de la información, la demanda de esfuerzo físico disminuyó de manera dramática. Ahora, en la sociedad de la información, la mayor parte de nosotros exigimos muy poco de nuestro cuerpo durante el día de trabajo. Entre otras cosas, este cambio ha significado que por lo general nos hayamos vueltos sedentarios, y cada vez más preocupados con lo que hacemos con nuestro cuerpo y con lo que introducimos en él: una era extraordinaria de conciencia del cuerpo. Esto ha favorecido la expansión de nuevos mercados: desde comidas más sanas hasta multiplicidad de gimnasios, innovadoras formas de ejercitarnos o volver a una práctica milenaria del hombre cazador: correr; lo que hizo proliferar en el mundo miles de competencias de 5, 8 y 10 kilómetros y las tradicionales media maratón (21 km. 97 metros) o maratón (42 km. 195 metros).
Dada nuestra condición sedentaria, seguiremos ocupándonos de nuestro cuerpo, pero la forma como nos ocupamos de él es mucho menos importante y estará sujeta a modas pasajeras. Estas son las partes de la implementación de la tendencia, son sus manifestaciones cambiantes. Hoy, correr está de moda para conservarse en forma y nadar y andar en bicicleta también es una clara tendencia. Ahora, muchos piensan que hay que imitar a los corredores de Kenya y Etiopía, a los nadadores norteamericanos y a los ciclistas europeos. Los entrenadores personales y las tiendas de físico culturismo proliferan. Las maneras como nos mantenemos en forma, las diferentes cosas que ensayamos, vienen y se van, y pueden ser muy pasajeras, pero la necesidad de hacer un esfuerzo por tonificar nuestro cuerpo permanece. Junto con esta consideración física está la preocupación, como dijimos antes, por nuestra dieta.
En este marco es importante preguntarnos: ¿Cuál es la realidad? ¿Cuál es el marcador del juego? Debemos fijarnos en cuestiones medibles, difíciles de dejar libradas a la subjetividad. Tomemos el siguiente ejemplo: Cada año, desde aproximadamente el año 2000, Europa ha perdido terreno frente a los Estados Unidos. Durante más de una década, en efecto, Europa se ha ido quedando cada vez más a la zaga de los Estados Unidos. (4)
La Unión Europea misma, tiene que comprobar constantemente los marcadores del juego. ¿Está aumentando o disminuyendo el desempleo? ¿Cuál es su crecimiento económico? ¿Están llevando a cabo reformas económicas? ¿Los gobiernos pueden crean puestos de trabajo? ¿Los empresarios invierten? ¿Qué tan alentador es el medio para fundar una nueva compañía? ¿Está aumentado, o no, la productividad? Claramente los índices de la Unión Europea nos mostrarán que la última década no ha sido buena. Más datos confirmados:

Antes de la Segunda Guerra Mundial, Europa obtuvo 109 premios Nóbel  de ciencia, mientras que solo 13 fueron concedidos  a los Estados Unidos, Desde 1969, sin embargo, la situación ha cambiado por completo: Europa ha obtenido 90 premios y los Estados Unidos 171. Un enorme cambio global de liderazgo científico.
Lo mismo podemos hacer respecto a las cifras que nos brinden información objetiva sobre el resto de los países. Así comprobaremos el enorme crecimiento de China y del resto de los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) o de otros países nucleados en el Grupo de los 20.
Todos podemos hacer lo mismo y así analizar los marcadores de los juegos en el mundo que nos rodea.
Por otra parte el mundo ha rotado hacia una cultura con primacía de un mundo de música y televisión, donde la narración visual está avasallando la narración literaria. Nos hemos volcado claramente hacia una cultura de lo visual.
Se trata de una cultura visual inculcada desde la niñez, que se está apoderando del mundo a costa de la palabra escrita. Frente a ella, la novela, cuna de la fantasía no ha muerto, como ha sido anunciado tantas veces. Pero que duda cabe que está perdiendo sangre a una velocidad alarmante.
Aunque sea por una falta de atracción o de calidad el resultado es el mismo: Nuestra capacidad de leer, y por lo tanto nuestra capacidad verbal y de comunicación, están en declive.
La historia de la civilización es la historia de las comunicaciones. Si la comunicación cambia de la palabra a lo visual, tenemos que aprender un nuevo lenguaje para interactuar. Lenguaje que las nuevas generaciones parecen saber naturalmente mientras los demás debemos esforzarnos por aprenderla. La ventaja en un mundo visual será la educación en la tecnología y las artes. Un cerebro movido por la tecnología y un corazón lírico.
John Naisbitt, quien analiza brillantemente el tema, determina que 8 fuerzas que presionan en dirección a un mundo predominantemente visual:

1)         La muerte lenta de la cultura del periódico
2)         La publicidad: de vuelta a eso de que “una imagen vale más que mil palabras”
3)         El diseño sofisticado de artículos corrientes
4)         La arquitectura como arte visual
5)         La moda, la arquitectura y el arte
6)         La música, los vídeos y las películas
7)         La función cambiante de la fotografía
8)         La democratización de los museos de arte en los Estados Unidos

Un párrafo aparte para la velocidad. Todo parece ser más rápido. En efecto muchas cosas suceden más velozmente que antes. Es apasionante analizar que pasó en muchos deportes: un partido de fútbol o un partido de tenis, tienen claramente una velocidad distinta a la que podían tener en los años ’70 u ’80. No es lo mismo ver un partido entre Borg y Vilas que uno entre Nadal y Federer. Lo mismo con un partido de fútbol: acaso ¿no es impresionante la velocidad a la que se juega un partido en la Premier League inglesa? ¿Tiene un sustento basado en cifras esto que expresamos? Sí. Un jugador décadas atrás corría en los 90 minutos de juego entre 5 y 6 km. Hoy corre entre 12 y 14 km. Todo sucede más rápido. Todos vivimos en los núcleos urbanos a un ritmo mayor al de antaño.

La innovación como fuente de prosperidad
Peter Diamandis, emprendedor y excepcional analista de los escenarios actuales y futuros nos dice: “Obtenemos lo que incentivamos”. (5) "Los medios, los dispositivos electrónicos a los que estamos conectados las 24 horas, nos disparan con historias negativas, porque eso es a lo que la mente presta atención. Y la razón es simple: el cerebro no puede procesar todos los datos que recibe, entonces, como nada es más importante que la supervivencia, se focaliza en las amenazas y en la detección de peligros tempranos. De todos los estímulos, se queda con los negativos. Por eso, no es de extrañar que lo que prevalezca en la sociedad sea el pesimismo."

Pero Diamandis sostiene que no hay que caer en esa visón pesimista. Por el contrario, pone énfasis en los avances y mejoras en nuestro nivel de vida que nos ha dado la innovación. Entre las mayores innovaciones ubica a las que nos ha otorgado la medicina.
Le debemos todo a la innovación. Fundamentalmente nuestra prosperidad respecto a décadas anteriores.
El mundo ha progresado mucho en los últimos 100 años. Explica Diamandis que se duplicó la expectativa de vida, se triplicó el ingreso per capita, se redujo 10 veces la mortalidad infantil, bajó 100 veces el costo del transporte y 1.000 veces el de las comunicaciones. Y en los últimos 130 años, el alfabetismo subió del 25 por ciento a más del 89 por ciento. Para fines de 2013, más del 70 por ciento de la población mundial tendrá acceso instantáneo a comunicaciones e información de bajo costo. La pobreza se ha  reducido más en los últimos 50 años que en los previos 500. – En una entrevista reciente con el sitio de noticias “The Daily” Diamandis señaló que, en gran parte, estos avances se deben a la tecnología. De acuerdo con un estudio de la London School of Business, si se agregaran 10 teléfonos celulares cada 100 personas, el PBI se elevaría un 6 por ciento. En palabras del experto en inclusión social y mercados emergentes Nicholas Sullivan, "si extrapolamos las cifras de la ONU sobre la reducción de la pobreza —un crecimiento del 1 por ciento en el PBI reduce la pobreza un 2 por ciento—, el porcentaje de crecimiento del 0,6 recortará la pobreza en un 1,2 por ciento. Hay 4.000 millones de pobres: esto implica que con 10 nuevos teléfonos cada 100 personas, 48 millones de individuos saldrán de la pobreza".  Diamandis apuesta fuerte a la innovación y la pone no solo como una estrategia inevitable de nuestras organizaciones, sino como herramienta vital de nuestro progreso sostenible.

Hacia un modelo organizacional: Valores y Buena Administración
En este contexto mundo global, plagado de cambios verdaderos y de otros que engañan, y de un mundo que levanta la bandera de la innovación como herramienta imprescindible para mejorar nuestros estándares de vida, las organizaciones deben construir un perfil constituido por los siguientes pilares: la pasión, la innovación y los valores. Para ello hemos adaptado las ideas aportadas al respecto en los modelos propuestos por Gary Hamel y Michael Porter, quienes ponen fuerte énfasis en dichos conceptos:

Pasión: La innovación y la voluntad de cambio son resultado de la pasión. Son fruto de un justificado fastidio con el statu quo. Infortunadamente, sin embargo, el lugar de trabajo promedio suele ser mortal para el entusiasmo. Normas mezquinas, metas pedestres y estructuras piramidales terminan por extenuar la vitalidad emocional que de otro modo se invertiría en el trabajo. Quizá lo anterior no habría sido el caso en la economía del conocimiento, pero importa sobremanera en una economía creativa. El actual problema en no pocas organizaciones no es la incompetencia, sino la falta de entusiasmo, de compromiso y de alineación con la visión, la misión y la estrategia organizacional En el mundo de los negocios, igual que en la vida, aquello que separa lo “insulso” de lo "inspirado" es la pasión. (6) A medida que los rendimientos de la mediocridad disminuyen con rapidez, la pasión, hoy por hoy, importa más que nunca.

Innovación: En una economía global tan densamente conectada, las estrategias y los productos exitosos se copian con suma rapidez. De manera que, a falta de una innovación sin tregua, el éxito será pasajero. Sin embargo, ni siquiera en una de cada cien compañías la innovación se ha convertido en el cometido de todos los implicados, todos los días. La innovación es declamada, pero es aplicada escasamente. Son pocas las estrategias que contemplan un diseño organizacional preparado para fomentar la creatividad y la innovación sistemática. En la mayoría de las organizaciones, la innovación aún ocurre "a pesar del sistema" antes que gracias a él. Y eso constituye un problema, dado que la innovación es la única estrategia sostenible para crear valor a largo plazo. Tras una década de mucho hablar sobre la innovación, ya va siendo hora de salvar las distancias que separan la retórica de la realidad. Para hacerlo, será menester que volvamos a calibrar las prioridades y a reajustar nuestra manera de pensar. No será fácil, pero no tenemos alternativa, ya que, hoy por hoy, la innovación importa más que nunca.
Es necesario abordar los problemas desde una perspectiva básicamente nueva, y por lo tanto hay que ir más allá de los lineamientos habituales. Para ello debemos romper modelos mentales y favorecer la formación permanente de innovadores en la organización.

Valores: En una economía de libre mercado siempre se cometerán injusticias, pero en años recientes banqueros rapaces y gerentes sin escrúpulos parecen haberse empeñado en establecer nuevas marcas de irresponsabilidad egocéntrica. En un mundo justo habrían sido llamados a juicio por su manera de usufructuar el capitalismo. No sorprende entonces que, hoy por hoy algunas grandes corporaciones se cuenten entre las instituciones en las que nadie se fía. En la misma medida que dicha confianza ha disminuido, el lastre de las regulaciones que pesan sobre las empresas ha aumentado. Y para invertir esta tendencia será necesario nada menos que un renacimiento en el mundo de los negocios. Quizá las partes interesadas no coincidan en todo, pero hay un punto en el que parece haber unanimidad: hoy por hoy, los valores importan más que nunca. (7)
La buena noticia es que la revolución de los valores ya empezó. Pero nadie espera que los ejecutivos sufran una especie de "revelación". Una estadística elocuente: entre 2005 y 2010, el monto de activos en los Estados Unidos invertidos en fondos de "responsabilidad social" (tal y como los define la Social Investment Forum Foundation) creció en un 34%, mientras que el total de activos bajo gestión privada solo creció en un 3%. Hoy en día, de los más de 25 billones de dólares bajo gestión en los Estados Unidos, uno de cada 8 dólares se invierte en fondos con orientación social.
Hace una década nadie les habría prestado atención a los salarios de los ejecutivos: hoy por hoy millones de personas lo hacen.
Actuar sobre los problemas sociales y ambientales, asegura Michael Porter, no sólo reivindica el rol de las empresas, sino que es la mejor manera para ellas de mejorar su negocio. (8)
Por primera vez en la historia, desde la revolución industrial, parece estar produciéndose lo que podría considerarse un quiebre entre los negocios y la sociedad, un distanciamiento entre las corporaciones y la gente. El célebre experto en estrategia corporativa entiende que las compañías ya no enfrentan los tradicionales desafíos de management que él históricamente ayudaba a resolver, sino que se ven frente a una situación completamente nueva, un reto completamente distinto.

"Años atrás, al menos en los Estados Unidos, las empresas eran el lugar donde la gente quería estar", comenta Porter. "Eso se ha ido perdiendo. La idea de que las compañías existen para maximizar la ganancia de los accionistas ya no resulta atractiva para la comunidad. Cuando los beneficios se redujeron, los puestos de trabajo empezaron a perderse y los salarios a recortarse, la sociedad comenzó a cuestionar al mundo corporativo.
Así que el mundo corporativo deberá cambiar de mentalidad, esbozar nuevas teorías, establecer nuevos marcos de referencia desde donde observar este problema, mirar las cosas y mirarse a si mismo.
El propio Porter ha aportado una semilla para este cambio, al acuñar el término "valor compartido".
¿Qué significa "valor compartido"? Significa atender a un problema social, a un desafío social, como puede ser el agua, la nutrición o la salud, y a la vez obtener una ganancia. Encararlo como un negocio, en lugar de verlo como caridad o donación. Encontrar la manera de atender a esa necesidad en forma redituable. El valor compartido reside en los productos, en el cliente, en los proveedores, en toda la cadena de valor, en las instituciones de la comunidad que rodea a la empresa.
Muchas compañías son muy hábiles para cubrir las necesidades de los clientes tradicionales, pero descubrirían una gran oportunidad si entendieran que existe un enorme potencial de crecimiento alrededor del valor compartido. La mayor oportunidad de crecimiento reside en hallar nuevos mercados, nuevas necesidades que no han sido atendidas, nuevas formas de operar, el negocio, con un mejor manejo del impacto en el medio ambiente y en la comunidad.
Parece increíble, pero así es: el principal terreno para la innovación y el crecimiento no son las finanzas ni la tecnología, sino las cuestiones sociales y ambientales.
Si miramos el escenario global, veremos que las mayores oportunidades de mercado vendrán de los mayores problemas que la humanidad tiene por resolver.

Esta postura de Michael Porter establece una clara diferencia entre su concepto de Valor Compartido respecto de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE). La responsabilidad social empresaria consiste fundamentalmente en tomar recursos de la compañía e invertirlos en ser un buen ciudadano. Sobran muestras: reciclar efluentes, donar dinero a causas sociales, incrementar la transparencia y esas cosas. El valor compartido, en cambio, se refiere al negocio mismo de la compañía, al corazón del negocio, a operar el negocio de manera diferente. El valor compartido implica plantear un nuevo modelo de negocio.
Cada vez más compañías están entendiendo que pueden jugar un papel más importante respecto de los problemas sociales, y que eso resulta beneficioso para su negocio. No es caridad. No es ser patriótico. Se trata de hacer que el negocio funcione de manera más efectiva y eficiente, en el proceso de creación de valor compartido.
Michael Poder cree que el valor compartido puede darse en diferentes niveles. Especialmente en tres (9):

1) Relación Producto-Cliente: "La idea es repensar tu producto para atender una necesidad social importante", señala Poder, "no solamente las necesidades convencionales que has estado satisfaciendo en el pasado. Se trata de ver cómo puedes servir a clientes que hasta ahora han sido ignorados, cuyas demandas no han sido escuchadas".

2) La Cadena de Valor: "Esto tiene que ver con la forma en que operas tu negocio", declara Porter. "Cómo compras materia prima, cómo manufacturas, cómo sirves a tu cliente, cómo entrenas y capacitas a tus empleados. En fin, cómo realizas tu actividad en general. Maximizar los recursos para limitar el uso de energía, acomodar la escala de sueldos para que incluso los empleados de menores ingresos reciban un salario decente, realizar las compras de manera que se genere un beneficio mutuo para la empresa y sus proveedores, todo eso corresponde al segundo nivel".

3) Vínculo sólido con la sociedad en la que está inserta la empresa: "Las corporaciones deben tomar responsabilidad sobre la formación de la gente", enfatiza Porter. "Deben dejar de pensar que eso es trabajo de otros”. Irónicamente, en los Estados Unidos hay una alta tasa de desempleo en este momento, pero al mismo tiempo hay muchos puestos vacantes. ¿Cómo se explica esta paradoja? La respuesta radica en que las compañías están experimentando serias dificultades para encontrar la gente que necesitan. La reacción tradicional de las corporaciones, frente a este problema, era echar algo de dinero al sistema educativo. Con eso creían haber cumplido con su parte. Ahora, en cambio, las compañías están empezando a comprender que ellas mismas pueden involucrarse en el sistema educativo, generar alianzas y asociaciones con colegios comunitarios, con escuelas técnicas, a fin de incrementar el número de personas que posean los conocimientos que las Empresas requieren. En Cincinnati, Ohio, cuatro hospitales líderes se unieron para capacitar gente. Los cuatro sufrían el mismo problema, la misma dificultad para encontrar personal médico realmente capacitado, así que crearon una iniciativa conjunta de educación, para que hubiera más gente en la ciudad capaz de calificar para los puestos de trabajo que estos hospitales necesitaban cubrir. Antes, las corporaciones consideraban que la educación era tarea de otros. “Nosotros no queremos pagar por eso”, decían; “alguien más se ocupará del asunto”. Ahora, en cambio, ante la realidad de que el sistema educativo no les está brindando los recursos apropiados, las empresas están acercándose a las instituciones educativas, ayudando a capacitar profesores, proveyendo equipamiento adecuado, para asegurarse de que la gente que se gradúa posea los conocimientos que las compañías requieren"
En definitiva, el mundo necesita organizaciones asentadas en estos pilares. Empresas con personas apasionadas, comprometidas, cohesionadas, con afán innovador y valores compartidos marcados a fuego. De las organizaciones que logren instalar este modelo será el éxito, ya que formarán verdaderas bases de creyentes y no de clientes.


Citas bibliográficas
(1)  Gary Hamel. Lo que importa ahora. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires (Argentina) 2012.
(2) John Naisbitt. 11 Mentalidades para prever el futuro. Grupo Editorial Norma. Bogotá (Colombia) 2007.
(3) John Naisbitt. 11 Mentalidades para prever el futuro. Grupo Editorial Norma. Bogotá (Colombia) 2007.
(4) John Naisbitt. 11 Mentalidades para prever el futuro. Grupo Editorial Norma. Bogotá (Colombia) 2007.
(5) Revista Wobi (World of Business Ideas) Volumen 17 octubre/noviembre 2012. Peter Diamandis, el emprendedor del futuro. Nota de Florencia Lafuente.
(6) Gary Hamel. Lo que importa ahora. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires (Argentina) 2012.
(7) Gary Hamel. Lo que importa ahora. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires (Argentina) 2012.
(8) Revista Wobi (World of Business Ideas) Volumen 18 febrero/marzo 2013. Michael Porter: La Nueva Cruzada.
(8) Revista Wobi (World of Business Ideas) Volumen 18 febrero/marzo 2013. Michael Porter: La Nueva Cruzada.