“El Futuro de las
Organizaciones. Innovación y Valores, aspectos fundamentales para su
desarrollo” abarca un conjunto de conceptos referidos a los cambios en el
contexto, a los efectos positivos que la innovación ha derramado sobre la
sociedad y los requisitos fundamentales para la consecución de un modelo
organizacional basado en la buena administración, la pasión, la innovación y
los valores. Para ello se trabajó sobre ideas de John Naisbitt, Gary Hamel y
Michael Porter.
Introducción
Uno de
los desafíos de la sociedad moderna es construir organizaciones capaces de
alcanzar el éxito en un mundo de cambios implacables, en un contexto de
competencia feroz y de innovación permanente. Para ello es necesario reinventar
la gerencia y la administración tal como las conocemos. Se trata de romper el
paradigma de la administración tradicional, aquella que surgió como herramienta
imprescindible para atender las necesidades de las organizaciones derivadas de
la enorme revolución industrial y tecnológica que se expandió desde finales del
siglo XIX hasta muy avanzado el siglo pasado.
Es hora
de repensar nuestras creencias respecto al capitalismo, sus instituciones y a
la vida en el lugar de trabajo. Nuestra conciencia debe estar plena en la
búsqueda de diseñar organizaciones aptas para el futuro y amigables para los
seres humanos.
De
manera que vale la pena preguntarse, tal cual lo plantea Gary Hamel en su obra
“Lo que importa ahora” (1): ¿cuáles son aquellos retos decisivos,
aquellas cuestiones de vida o muerte que determinarán que su organización
prospere o perezca en los años por venir?
El Cambio
La mayor
parte de las empresas siguen un curso fijo día tras día y año tras año. Los
productos, los servicios y los mercados han sido alterados, en general para
bien, y los instrumentos que usamos cotidianamente han cambiado. Pero a pesar
de ello y de la avalancha de libros sobre administración de empresas, las
prácticas de los negocios, los principios básicos de vender y comprar, y de
obtener ganancias como condición básica para sobrevivir, han permanecido más o
menos iguales durante las últimas décadas.
Aunque
podamos ver televisión en nuestros teléfonos móviles, podamos navegar
permanentemente por Internet, nuestra bañera se llene al quitarnos la ropa, o
la heladera se abra sólo con un ruido de nuestro estómago., éstas no son más
que otras maneras de hacer lo que siempre hemos hecho. Una manera más fácil,
rápida, completa y amplia. Pero no ha cambiado el centro de nuestras vidas.
Vamos a la escuela, nos casamos, tenemos hijos y los mandamos a la escuela, lo
cual, sólo Dios sabe, no cambia a pesar de todos los cambios que surgen
vertiginosamente. El hogar, la familia y el trabajo siguen constantes (2),
aunque hayan tomado diversas formas respecto a años anteriores. De hecho
podemos afirmar que más gente vive sola, las familias han adquirido nuevos
formatos de ensamble y el trabajo se ha automatizado superando los límites
imaginados.
La mayor
parte de los cambios no se dan en lo que hacemos sino en la forma como hacemos
las cosas. En medio de todo el bombo publicitario, cuanto mas reconozcamos lo
constante y el cambio, más efectivamente podremos reaccionar ante los nuevos
mercados y sacar provecho del cambio. En síntesis, para comprender mejor el
contexto y poder adaptar mejor nuestras organizaciones al mismo, es
imprescindible intentar de dilucidar qué es lo que cambió y que sigue
inalterable a pesar de que absolutamente todo pareciera haber cambiado.
Que no cambió
La moda,
pensaría uno, sólo tiene que ver con el cambio. La mayor parte de la moda es un
desfile de modas pasajeras. Hay sin embargo muchos factores constantes en el
mundo de la moda. Un hecho constante de más de 150 años son los vaqueros, que
fueron marca Levi´s por más de un siglo hasta que las opciones aumentaron. Hoy
en día cada diseñador crea cada tanto su propia versión del vaquero. ¿Pero en
cuanto han cambiado? ¿Son radicalmente distintos a los originales?
Una
constante alegría en las modas masculinas es la constancia. Es muy difícil
introducir algo nuevo. Este mercado, al contrario de la moda femenina, casi
nunca cambia, y sí lo hace, el cambio no es muy relevante. En el caso de la
vestimenta masculina con ambos, casi el único cambio que ha sido el del ancho
de la corbata o el ancho de las solapas cada tanto. En cuanto al mercado del
calzado, encontramos un comportamiento similar: mientras el cambio de modelos
en el mercado masculino es leve, manteniendo claramente una tendencia constante,
el mercado femenino es ampliamente cambiante y de una variedad significativa.
De los
30.000 nuevos productos de consumo lanzados cada año, mas del 90% caduca. “Nos
va muy bien con lo que tenemos” parece ser la respuesta de los consumidores. La
importancia de la continuidad fue realzada con Built to Last, el libro de 1994
de Jim Collins and Jerry Porras en el cual demolieron el “mito del cambio”.
Escribieron: “Una compañía visionaria conserva casi religiosamente su ideología
central y la cambia rara vez, o nunca. Los valores centrales en una compañía
visionaria constituyen una base sólida como una roca y no cambian con las
tendencias y las modas del momento”. (3)
Al
respecto podemos decir que el párrafo anterior nos explica en parte porque la
tasa de mortalidad de los nuevos emprendimientos es tan alta: la mayoría de los
productos lanzados al mercado no perdura. Tal situación acontece porque la
visión de negocio del empresario no es todo lo clara que debiera serlo en la
mayoría de las ocasiones. La visión es débil y se confunde el concepto con el
de misión y a veces (lo que es peor aún) con la estrategia.
La mayor
parte de los cambios no se dá en lo que hacemos, sino en la forma como lo
hacemos.
Que cambió
Si uno
pierde el foco, las modas pasajeras pueden fácilmente bloquearle la visión. Las
modas pasajeras mismas están involucradas en las tendencias y son una
manifestación de ellas. Los cambios en las tendencias no ocurren con mucha
frecuencia, pero las modas pasajeras que las tendencias han incorporado
inspiran cambios todo el tiempo.
Al
ingresar a la era de la información, la demanda de esfuerzo físico disminuyó de
manera dramática. Ahora, en la sociedad de la información, la mayor parte de
nosotros exigimos muy poco de nuestro cuerpo durante el día de trabajo. Entre
otras cosas, este cambio ha significado que por lo general nos hayamos vueltos
sedentarios, y cada vez más preocupados con lo que hacemos con nuestro cuerpo y
con lo que introducimos en él: una era extraordinaria de conciencia del cuerpo.
Esto ha favorecido la expansión de nuevos mercados: desde comidas más sanas
hasta multiplicidad de gimnasios, innovadoras formas de ejercitarnos o volver a
una práctica milenaria del hombre cazador: correr; lo que hizo proliferar en el
mundo miles de competencias de 5, 8 y 10 kilómetros y las
tradicionales media maratón (21
km . 97
metros ) o maratón (42 km . 195 metros ).
Dada
nuestra condición sedentaria, seguiremos ocupándonos de nuestro cuerpo, pero la
forma como nos ocupamos de él es mucho menos importante y estará sujeta a modas
pasajeras. Estas son las partes de la implementación de la tendencia, son sus
manifestaciones cambiantes. Hoy, correr está de moda para conservarse en forma
y nadar y andar en bicicleta también es una clara tendencia. Ahora, muchos
piensan que hay que imitar a los corredores de Kenya y Etiopía, a los nadadores
norteamericanos y a los ciclistas europeos. Los entrenadores personales y las
tiendas de físico culturismo proliferan. Las maneras como nos mantenemos en
forma, las diferentes cosas que ensayamos, vienen y se van, y pueden ser muy
pasajeras, pero la necesidad de hacer un esfuerzo por tonificar nuestro cuerpo
permanece. Junto con esta consideración física está la preocupación, como
dijimos antes, por nuestra dieta.
En este
marco es importante preguntarnos: ¿Cuál es la realidad? ¿Cuál es el marcador
del juego? Debemos fijarnos en cuestiones medibles, difíciles de dejar libradas
a la subjetividad. Tomemos el siguiente ejemplo: Cada año, desde
aproximadamente el año 2000, Europa ha perdido terreno frente a los Estados
Unidos. Durante más de una década, en efecto, Europa se ha ido quedando cada
vez más a la zaga de los Estados Unidos. (4)
Antes de
la Segunda Guerra
Mundial, Europa obtuvo 109 premios Nóbel
de ciencia, mientras que solo 13 fueron concedidos a los Estados Unidos, Desde 1969, sin
embargo, la situación ha cambiado por completo: Europa ha obtenido 90 premios y
los Estados Unidos 171. Un enorme cambio global de liderazgo científico.
Lo mismo
podemos hacer respecto a las cifras que nos brinden información objetiva sobre
el resto de los países. Así comprobaremos el enorme crecimiento de China y del
resto de los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) o de otros países
nucleados en el Grupo de los 20.
Todos
podemos hacer lo mismo y así analizar los marcadores de los juegos en el mundo
que nos rodea.
Por otra
parte el mundo ha rotado hacia una cultura con primacía de un mundo de música y
televisión, donde la narración visual está avasallando la narración literaria.
Nos hemos volcado claramente hacia una cultura de lo visual.
Se trata
de una cultura visual inculcada desde la niñez, que se está apoderando del
mundo a costa de la palabra escrita. Frente a ella, la novela, cuna de la
fantasía no ha muerto, como ha sido anunciado tantas veces. Pero que duda cabe
que está perdiendo sangre a una velocidad alarmante.
Aunque
sea por una falta de atracción o de calidad el resultado es el mismo: Nuestra
capacidad de leer, y por lo tanto nuestra capacidad verbal y de comunicación,
están en declive.
La
historia de la civilización es la historia de las comunicaciones. Si la
comunicación cambia de la palabra a lo visual, tenemos que aprender un nuevo
lenguaje para interactuar. Lenguaje que las nuevas generaciones parecen saber
naturalmente mientras los demás debemos esforzarnos por aprenderla. La ventaja
en un mundo visual será la educación en la tecnología y las artes. Un cerebro
movido por la tecnología y un corazón lírico.
John
Naisbitt, quien analiza brillantemente el tema, determina que 8 fuerzas que
presionan en dirección a un mundo predominantemente visual:
1) La muerte lenta de la cultura del
periódico
2) La publicidad: de vuelta a eso de que
“una imagen vale más que mil palabras”
3) El diseño sofisticado de artículos
corrientes
4) La arquitectura como arte visual
5) La moda, la arquitectura y el arte
6) La música, los vídeos y las películas
7) La función cambiante de la fotografía
8) La democratización de los museos de
arte en los Estados Unidos
Un
párrafo aparte para la velocidad. Todo parece ser más rápido. En efecto muchas
cosas suceden más velozmente que antes. Es apasionante analizar que pasó en
muchos deportes: un partido de fútbol o un partido de tenis, tienen claramente
una velocidad distinta a la que podían tener en los años ’70 u ’80. No es lo
mismo ver un partido entre Borg y Vilas que uno entre Nadal y Federer. Lo mismo
con un partido de fútbol: acaso ¿no es impresionante la velocidad a la que se
juega un partido en la
Premier League inglesa? ¿Tiene un sustento basado en cifras
esto que expresamos? Sí. Un jugador décadas atrás corría en los 90 minutos de
juego entre 5 y 6 km .
Hoy corre entre 12 y 14 km .
Todo sucede más rápido. Todos vivimos en los núcleos urbanos a un ritmo mayor
al de antaño.
La innovación como
fuente de prosperidad
Peter
Diamandis, emprendedor y excepcional analista de los escenarios actuales y
futuros nos dice: “Obtenemos lo que incentivamos”. (5) "Los
medios, los dispositivos electrónicos a los que estamos conectados las 24
horas, nos disparan con historias negativas, porque eso es a lo que la mente
presta atención. Y la razón es simple: el cerebro no puede procesar todos los
datos que recibe, entonces, como nada es más importante que la supervivencia,
se focaliza en las amenazas y en la detección de peligros tempranos. De todos
los estímulos, se queda con los negativos. Por eso, no es de extrañar que lo
que prevalezca en la sociedad sea el pesimismo."
Pero
Diamandis sostiene que no hay que caer en esa visón pesimista. Por el
contrario, pone énfasis en los avances y mejoras en nuestro nivel de vida que
nos ha dado la innovación. Entre las mayores innovaciones ubica a las que nos
ha otorgado la medicina.
Le
debemos todo a la innovación. Fundamentalmente nuestra prosperidad respecto a
décadas anteriores.
El mundo
ha progresado mucho en los últimos 100 años. Explica Diamandis que se duplicó
la expectativa de vida, se triplicó el ingreso per capita, se redujo 10 veces
la mortalidad infantil, bajó 100 veces el costo del transporte y 1.000 veces el
de las comunicaciones. Y en los últimos 130 años, el alfabetismo subió del 25
por ciento a más del 89 por ciento. Para fines de 2013, más del 70 por ciento
de la población mundial tendrá acceso instantáneo a comunicaciones e
información de bajo costo. La pobreza se ha
reducido más en los últimos 50 años que en los previos 500. – En una
entrevista reciente con el sitio de noticias “The Daily” Diamandis señaló que,
en gran parte, estos avances se deben a la tecnología. De acuerdo con un
estudio de la London School of Business, si se agregaran 10 teléfonos celulares
cada 100 personas, el PBI se elevaría un 6 por ciento. En palabras del experto
en inclusión social y mercados emergentes Nicholas Sullivan, "si
extrapolamos las cifras de la ONU sobre la reducción de la pobreza —un
crecimiento del 1 por ciento en el PBI reduce la pobreza un 2 por ciento—, el
porcentaje de crecimiento del 0,6 recortará la pobreza en un 1,2 por ciento.
Hay 4.000 millones de pobres: esto implica que con 10 nuevos teléfonos cada 100
personas, 48 millones de individuos saldrán de la pobreza". Diamandis apuesta fuerte a la innovación y la
pone no solo como una estrategia inevitable de nuestras organizaciones, sino
como herramienta vital de nuestro progreso sostenible.
Hacia un modelo
organizacional: Valores y Buena Administración
En este
contexto mundo global, plagado de cambios verdaderos y de otros que engañan, y
de un mundo que levanta la bandera de la innovación como herramienta
imprescindible para mejorar nuestros estándares de vida, las organizaciones
deben construir un perfil constituido por los siguientes pilares: la pasión, la
innovación y los valores. Para ello hemos adaptado las ideas aportadas al
respecto en los modelos propuestos por Gary Hamel y Michael Porter, quienes
ponen fuerte énfasis en dichos conceptos:
• Pasión: La innovación y la voluntad de
cambio son resultado de la pasión. Son fruto de un justificado fastidio con el
statu quo. Infortunadamente, sin embargo, el lugar de trabajo promedio suele
ser mortal para el entusiasmo. Normas mezquinas, metas pedestres y estructuras
piramidales terminan por extenuar la vitalidad emocional que de otro modo se
invertiría en el trabajo. Quizá lo anterior no habría sido el caso en la
economía del conocimiento, pero importa sobremanera en una economía creativa.
El actual problema en no pocas organizaciones no es la incompetencia, sino la
falta de entusiasmo, de compromiso y de alineación con la visión, la misión y
la estrategia organizacional En el mundo de los negocios, igual que en la vida,
aquello que separa lo “insulso” de lo "inspirado" es la pasión. (6)
A medida que los rendimientos de la mediocridad disminuyen con rapidez, la
pasión, hoy por hoy, importa más que nunca.
• Innovación: En una economía global tan
densamente conectada, las estrategias y los productos exitosos se copian con
suma rapidez. De manera que, a falta de una innovación sin tregua, el éxito
será pasajero. Sin embargo, ni siquiera en una de cada cien compañías la
innovación se ha convertido en el cometido de todos los implicados, todos los
días. La innovación es declamada, pero es aplicada escasamente. Son pocas las
estrategias que contemplan un diseño organizacional preparado para fomentar la
creatividad y la innovación sistemática. En la mayoría de las organizaciones,
la innovación aún ocurre "a pesar del sistema" antes que gracias a
él. Y eso constituye un problema, dado que la innovación es la única estrategia
sostenible para crear valor a largo plazo. Tras una década de mucho hablar
sobre la innovación, ya va siendo hora de salvar las distancias que separan la
retórica de la realidad. Para hacerlo, será menester que volvamos a calibrar
las prioridades y a reajustar nuestra manera de pensar. No será fácil, pero no
tenemos alternativa, ya que, hoy por hoy, la innovación importa más que nunca.
Es
necesario abordar los problemas desde una perspectiva básicamente nueva, y por
lo tanto hay que ir más allá de los lineamientos habituales. Para ello debemos
romper modelos mentales y favorecer la formación permanente de innovadores en
la organización.
• Valores: En una economía de libre
mercado siempre se cometerán injusticias, pero en años recientes banqueros
rapaces y gerentes sin escrúpulos parecen haberse empeñado en establecer nuevas
marcas de irresponsabilidad egocéntrica. En un mundo justo habrían sido
llamados a juicio por su manera de usufructuar el capitalismo. No sorprende
entonces que, hoy por hoy algunas grandes corporaciones se cuenten entre las
instituciones en las que nadie se fía. En la misma medida que dicha confianza
ha disminuido, el lastre de las regulaciones que pesan sobre las empresas ha
aumentado. Y para invertir esta tendencia será necesario nada menos que un
renacimiento en el mundo de los negocios. Quizá las partes interesadas no
coincidan en todo, pero hay un punto en el que parece haber unanimidad: hoy por
hoy, los valores importan más que nunca. (7)
La buena
noticia es que la revolución de los valores ya empezó. Pero nadie espera que
los ejecutivos sufran una especie de "revelación". Una estadística
elocuente: entre 2005 y 2010, el monto de activos en los Estados Unidos
invertidos en fondos de "responsabilidad social" (tal y como los
define la Social
Investment Forum Foundation) creció en un 34%, mientras que
el total de activos bajo gestión privada solo creció en un 3%. Hoy en día, de
los más de 25 billones de dólares bajo gestión en los Estados Unidos, uno de
cada 8 dólares se invierte en fondos con orientación social.
Hace una
década nadie les habría prestado atención a los salarios de los ejecutivos: hoy
por hoy millones de personas lo hacen.
Actuar
sobre los problemas sociales y ambientales, asegura Michael Porter, no sólo
reivindica el rol de las empresas, sino que es la mejor manera para ellas de
mejorar su negocio. (8)
Por
primera vez en la historia, desde la revolución industrial, parece estar
produciéndose lo que podría considerarse un quiebre entre los negocios y la
sociedad, un distanciamiento entre las corporaciones y la gente. El célebre
experto en estrategia corporativa entiende que las compañías ya no enfrentan
los tradicionales desafíos de management que él históricamente ayudaba a
resolver, sino que se ven frente a una situación completamente nueva, un reto
completamente distinto.
"Años
atrás, al menos en los Estados Unidos, las empresas eran el lugar donde la
gente quería estar", comenta Porter. "Eso se ha ido perdiendo. La
idea de que las compañías existen para maximizar la ganancia de los accionistas
ya no resulta atractiva para la comunidad. Cuando los beneficios se redujeron,
los puestos de trabajo empezaron a perderse y los salarios a recortarse, la
sociedad comenzó a cuestionar al mundo corporativo.
Así que
el mundo corporativo deberá cambiar de mentalidad, esbozar nuevas teorías,
establecer nuevos marcos de referencia desde donde observar este problema,
mirar las cosas y mirarse a si mismo.
El
propio Porter ha aportado una semilla para este cambio, al acuñar el término
"valor compartido".
¿Qué
significa "valor compartido"? Significa atender a un problema social,
a un desafío social, como puede ser el agua, la nutrición o la salud, y a la
vez obtener una ganancia. Encararlo como un negocio, en lugar de verlo como
caridad o donación. Encontrar la manera de atender a esa necesidad en forma
redituable. El valor compartido reside en los productos, en el cliente, en los
proveedores, en toda la cadena de valor, en las instituciones de la comunidad
que rodea a la empresa.
Muchas
compañías son muy hábiles para cubrir las necesidades de los clientes
tradicionales, pero descubrirían una gran oportunidad si entendieran que existe
un enorme potencial de crecimiento alrededor del valor compartido. La mayor
oportunidad de crecimiento reside en hallar nuevos mercados, nuevas necesidades
que no han sido atendidas, nuevas formas de operar, el negocio, con un mejor
manejo del impacto en el medio ambiente y en la comunidad.
Parece
increíble, pero así es: el principal terreno para la innovación y el
crecimiento no son las finanzas ni la tecnología, sino las cuestiones sociales
y ambientales.
Si
miramos el escenario global, veremos que las mayores oportunidades de mercado
vendrán de los mayores problemas que la humanidad tiene por resolver.
Esta
postura de Michael Porter establece una clara diferencia entre su concepto de
Valor Compartido respecto de la Responsabilidad Social
Empresaria (RSE). La responsabilidad social empresaria consiste
fundamentalmente en tomar recursos de la compañía e invertirlos en ser un buen
ciudadano. Sobran muestras: reciclar efluentes, donar dinero a causas sociales,
incrementar la transparencia y esas cosas. El valor compartido, en cambio, se
refiere al negocio mismo de la compañía, al corazón del negocio, a operar el
negocio de manera diferente. El valor compartido implica plantear un nuevo
modelo de negocio.
Cada vez
más compañías están entendiendo que pueden jugar un papel más importante
respecto de los problemas sociales, y que eso resulta beneficioso para su
negocio. No es caridad. No es ser patriótico. Se trata de hacer que el negocio
funcione de manera más efectiva y eficiente, en el proceso de creación de valor
compartido.
Michael
Poder cree que el valor compartido puede darse en diferentes niveles.
Especialmente en tres (9):
1) Relación Producto-Cliente: "La idea es repensar tu
producto para atender una necesidad social importante", señala Poder,
"no solamente las necesidades convencionales que has estado satisfaciendo
en el pasado. Se trata de ver cómo puedes servir a clientes que hasta ahora han
sido ignorados, cuyas demandas no han sido escuchadas".
2) La Cadena de Valor: "Esto tiene que ver con la forma
en que operas tu negocio", declara Porter. "Cómo compras materia
prima, cómo manufacturas, cómo sirves a tu cliente, cómo entrenas y capacitas a
tus empleados. En fin, cómo realizas tu actividad en general. Maximizar los
recursos para limitar el uso de energía, acomodar la escala de sueldos para que
incluso los empleados de menores ingresos reciban un salario decente, realizar
las compras de manera que se genere un beneficio mutuo para la empresa y sus proveedores,
todo eso corresponde al segundo nivel".
3) Vínculo sólido con la sociedad en la
que está inserta la empresa:
"Las corporaciones deben tomar responsabilidad sobre la formación de la
gente", enfatiza Porter. "Deben dejar de pensar que eso es trabajo de
otros”. Irónicamente, en los Estados Unidos hay una alta tasa de desempleo en
este momento, pero al mismo tiempo hay muchos puestos vacantes. ¿Cómo se
explica esta paradoja? La respuesta radica en que las compañías están
experimentando serias dificultades para encontrar la gente que necesitan. La
reacción tradicional de las corporaciones, frente a este problema, era echar
algo de dinero al sistema educativo. Con eso creían haber cumplido con su
parte. Ahora, en cambio, las compañías están empezando a comprender que ellas
mismas pueden involucrarse en el sistema educativo, generar alianzas y
asociaciones con colegios comunitarios, con escuelas técnicas, a fin de
incrementar el número de personas que posean los conocimientos que las Empresas
requieren. En Cincinnati, Ohio, cuatro hospitales líderes se unieron para
capacitar gente. Los cuatro sufrían el mismo problema, la misma dificultad para
encontrar personal médico realmente capacitado, así que crearon una iniciativa
conjunta de educación, para que hubiera más gente en la ciudad capaz de
calificar para los puestos de trabajo que estos hospitales necesitaban cubrir.
Antes, las corporaciones consideraban que la educación era tarea de otros.
“Nosotros no queremos pagar por eso”, decían; “alguien más se ocupará del
asunto”. Ahora, en cambio, ante la realidad de que el sistema educativo no les
está brindando los recursos apropiados, las empresas están acercándose a las
instituciones educativas, ayudando a capacitar profesores, proveyendo
equipamiento adecuado, para asegurarse de que la gente que se gradúa posea los
conocimientos que las compañías requieren"
En
definitiva, el mundo necesita organizaciones asentadas en estos pilares.
Empresas con personas apasionadas, comprometidas, cohesionadas, con afán innovador
y valores compartidos marcados a fuego. De las organizaciones que logren
instalar este modelo será el éxito, ya que formarán verdaderas bases de
creyentes y no de clientes.
Citas bibliográficas
(1) Gary
Hamel. Lo que importa ahora. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires (Argentina)
2012.
(2) John Naisbitt. 11 Mentalidades para prever
el futuro. Grupo Editorial Norma. Bogotá (Colombia) 2007.
(3) John Naisbitt. 11 Mentalidades para prever
el futuro. Grupo Editorial Norma. Bogotá (Colombia) 2007.
(4) John Naisbitt. 11 Mentalidades para prever
el futuro. Grupo Editorial Norma. Bogotá (Colombia) 2007.
(5) Revista Wobi (World
of Business Ideas) Volumen 17 octubre/noviembre 2012. Peter
Diamandis, el emprendedor del futuro. Nota de Florencia Lafuente.
(6) Gary Hamel. Lo que importa ahora. Grupo
Editorial Norma. Buenos Aires (Argentina) 2012.
(7) Gary Hamel. Lo que importa ahora. Grupo
Editorial Norma. Buenos Aires (Argentina) 2012.
(8) Revista Wobi (World of Business Ideas)
Volumen 18 febrero/marzo 2013. Michael Porter: La Nueva Cruzada.
(8) Revista Wobi (World
of Business Ideas) Volumen 18 febrero/marzo 2013. Michael
Porter: La Nueva
Cruzada.
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