miércoles, 25 de mayo de 2016

EL FUTURO DE LAS ORGANIZACIONES


“El Futuro de las Organizaciones. Innovación y Valores, aspectos fundamentales para su desarrollo” abarca un conjunto de conceptos referidos a los cambios en el contexto, a los efectos positivos que la innovación ha derramado sobre la sociedad y los requisitos fundamentales para la consecución de un modelo organizacional basado en la buena administración, la pasión, la innovación y los valores. Para ello se trabajó sobre ideas de John Naisbitt, Gary Hamel y Michael Porter.

Introducción
Uno de los desafíos de la sociedad moderna es construir organizaciones capaces de alcanzar el éxito en un mundo de cambios implacables, en un contexto de competencia feroz y de innovación permanente. Para ello es necesario reinventar la gerencia y la administración tal como las conocemos. Se trata de romper el paradigma de la administración tradicional, aquella que surgió como herramienta imprescindible para atender las necesidades de las organizaciones derivadas de la enorme revolución industrial y tecnológica que se expandió desde finales del siglo XIX hasta muy avanzado el siglo pasado.
Es hora de repensar nuestras creencias respecto al capitalismo, sus instituciones y a la vida en el lugar de trabajo. Nuestra conciencia debe estar plena en la búsqueda de diseñar organizaciones aptas para el futuro y amigables para los seres humanos.
De manera que vale la pena preguntarse, tal cual lo plantea Gary Hamel en su obra “Lo que importa ahora” (1): ¿cuáles son aquellos retos decisivos, aquellas cuestiones de vida o muerte que determinarán que su organización prospere o perezca en los años por venir?

El Cambio
La mayor parte de las empresas siguen un curso fijo día tras día y año tras año. Los productos, los servicios y los mercados han sido alterados, en general para bien, y los instrumentos que usamos cotidianamente han cambiado. Pero a pesar de ello y de la avalancha de libros sobre administración de empresas, las prácticas de los negocios, los principios básicos de vender y comprar, y de obtener ganancias como condición básica para sobrevivir, han permanecido más o menos iguales durante las últimas décadas.
Aunque podamos ver televisión en nuestros teléfonos móviles, podamos navegar permanentemente por Internet, nuestra bañera se llene al quitarnos la ropa, o la heladera se abra sólo con un ruido de nuestro estómago., éstas no son más que otras maneras de hacer lo que siempre hemos hecho. Una manera más fácil, rápida, completa y amplia. Pero no ha cambiado el centro de nuestras vidas. Vamos a la escuela, nos casamos, tenemos hijos y los mandamos a la escuela, lo cual, sólo Dios sabe, no cambia a pesar de todos los cambios que surgen vertiginosamente. El hogar, la familia y el trabajo siguen constantes (2), aunque hayan tomado diversas formas respecto a años anteriores. De hecho podemos afirmar que más gente vive sola, las familias han adquirido nuevos formatos de ensamble y el trabajo se ha automatizado superando los límites imaginados.
La mayor parte de los cambios no se dan en lo que hacemos sino en la forma como hacemos las cosas. En medio de todo el bombo publicitario, cuanto mas reconozcamos lo constante y el cambio, más efectivamente podremos reaccionar ante los nuevos mercados y sacar provecho del cambio. En síntesis, para comprender mejor el contexto y poder adaptar mejor nuestras organizaciones al mismo, es imprescindible intentar de dilucidar qué es lo que cambió y que sigue inalterable a pesar de que absolutamente todo pareciera haber cambiado.

Que no cambió
La moda, pensaría uno, sólo tiene que ver con el cambio. La mayor parte de la moda es un desfile de modas pasajeras. Hay sin embargo muchos factores constantes en el mundo de la moda. Un hecho constante de más de 150 años son los vaqueros, que fueron marca Levi´s por más de un siglo hasta que las opciones aumentaron. Hoy en día cada diseñador crea cada tanto su propia versión del vaquero. ¿Pero en cuanto han cambiado? ¿Son radicalmente distintos a los originales?

Una constante alegría en las modas masculinas es la constancia. Es muy difícil introducir algo nuevo. Este mercado, al contrario de la moda femenina, casi nunca cambia, y sí lo hace, el cambio no es muy relevante. En el caso de la vestimenta masculina con ambos, casi el único cambio que ha sido el del ancho de la corbata o el ancho de las solapas cada tanto. En cuanto al mercado del calzado, encontramos un comportamiento similar: mientras el cambio de modelos en el mercado masculino es leve, manteniendo claramente una tendencia constante, el mercado femenino es ampliamente cambiante y de una variedad significativa.
De los 30.000 nuevos productos de consumo lanzados cada año, mas del 90% caduca. “Nos va muy bien con lo que tenemos” parece ser la respuesta de los consumidores. La importancia de la continuidad fue realzada con Built to Last, el libro de 1994 de Jim Collins and Jerry Porras en el cual demolieron el “mito del cambio”. Escribieron: “Una compañía visionaria conserva casi religiosamente su ideología central y la cambia rara vez, o nunca. Los valores centrales en una compañía visionaria constituyen una base sólida como una roca y no cambian con las tendencias y las modas del momento”. (3)
Al respecto podemos decir que el párrafo anterior nos explica en parte porque la tasa de mortalidad de los nuevos emprendimientos es tan alta: la mayoría de los productos lanzados al mercado no perdura. Tal situación acontece porque la visión de negocio del empresario no es todo lo clara que debiera serlo en la mayoría de las ocasiones. La visión es débil y se confunde el concepto con el de misión y a veces (lo que es peor aún) con la estrategia.
La mayor parte de los cambios no se dá en lo que hacemos, sino en la forma como lo hacemos.

Que cambió
Si uno pierde el foco, las modas pasajeras  pueden fácilmente bloquearle la visión. Las modas pasajeras mismas están involucradas en las tendencias y son una manifestación de ellas. Los cambios en las tendencias no ocurren con mucha frecuencia, pero las modas pasajeras que las tendencias han incorporado inspiran cambios todo el tiempo.

Al ingresar a la era de la información, la demanda de esfuerzo físico disminuyó de manera dramática. Ahora, en la sociedad de la información, la mayor parte de nosotros exigimos muy poco de nuestro cuerpo durante el día de trabajo. Entre otras cosas, este cambio ha significado que por lo general nos hayamos vueltos sedentarios, y cada vez más preocupados con lo que hacemos con nuestro cuerpo y con lo que introducimos en él: una era extraordinaria de conciencia del cuerpo. Esto ha favorecido la expansión de nuevos mercados: desde comidas más sanas hasta multiplicidad de gimnasios, innovadoras formas de ejercitarnos o volver a una práctica milenaria del hombre cazador: correr; lo que hizo proliferar en el mundo miles de competencias de 5, 8 y 10 kilómetros y las tradicionales media maratón (21 km. 97 metros) o maratón (42 km. 195 metros).
Dada nuestra condición sedentaria, seguiremos ocupándonos de nuestro cuerpo, pero la forma como nos ocupamos de él es mucho menos importante y estará sujeta a modas pasajeras. Estas son las partes de la implementación de la tendencia, son sus manifestaciones cambiantes. Hoy, correr está de moda para conservarse en forma y nadar y andar en bicicleta también es una clara tendencia. Ahora, muchos piensan que hay que imitar a los corredores de Kenya y Etiopía, a los nadadores norteamericanos y a los ciclistas europeos. Los entrenadores personales y las tiendas de físico culturismo proliferan. Las maneras como nos mantenemos en forma, las diferentes cosas que ensayamos, vienen y se van, y pueden ser muy pasajeras, pero la necesidad de hacer un esfuerzo por tonificar nuestro cuerpo permanece. Junto con esta consideración física está la preocupación, como dijimos antes, por nuestra dieta.
En este marco es importante preguntarnos: ¿Cuál es la realidad? ¿Cuál es el marcador del juego? Debemos fijarnos en cuestiones medibles, difíciles de dejar libradas a la subjetividad. Tomemos el siguiente ejemplo: Cada año, desde aproximadamente el año 2000, Europa ha perdido terreno frente a los Estados Unidos. Durante más de una década, en efecto, Europa se ha ido quedando cada vez más a la zaga de los Estados Unidos. (4)
La Unión Europea misma, tiene que comprobar constantemente los marcadores del juego. ¿Está aumentando o disminuyendo el desempleo? ¿Cuál es su crecimiento económico? ¿Están llevando a cabo reformas económicas? ¿Los gobiernos pueden crean puestos de trabajo? ¿Los empresarios invierten? ¿Qué tan alentador es el medio para fundar una nueva compañía? ¿Está aumentado, o no, la productividad? Claramente los índices de la Unión Europea nos mostrarán que la última década no ha sido buena. Más datos confirmados:

Antes de la Segunda Guerra Mundial, Europa obtuvo 109 premios Nóbel  de ciencia, mientras que solo 13 fueron concedidos  a los Estados Unidos, Desde 1969, sin embargo, la situación ha cambiado por completo: Europa ha obtenido 90 premios y los Estados Unidos 171. Un enorme cambio global de liderazgo científico.
Lo mismo podemos hacer respecto a las cifras que nos brinden información objetiva sobre el resto de los países. Así comprobaremos el enorme crecimiento de China y del resto de los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) o de otros países nucleados en el Grupo de los 20.
Todos podemos hacer lo mismo y así analizar los marcadores de los juegos en el mundo que nos rodea.
Por otra parte el mundo ha rotado hacia una cultura con primacía de un mundo de música y televisión, donde la narración visual está avasallando la narración literaria. Nos hemos volcado claramente hacia una cultura de lo visual.
Se trata de una cultura visual inculcada desde la niñez, que se está apoderando del mundo a costa de la palabra escrita. Frente a ella, la novela, cuna de la fantasía no ha muerto, como ha sido anunciado tantas veces. Pero que duda cabe que está perdiendo sangre a una velocidad alarmante.
Aunque sea por una falta de atracción o de calidad el resultado es el mismo: Nuestra capacidad de leer, y por lo tanto nuestra capacidad verbal y de comunicación, están en declive.
La historia de la civilización es la historia de las comunicaciones. Si la comunicación cambia de la palabra a lo visual, tenemos que aprender un nuevo lenguaje para interactuar. Lenguaje que las nuevas generaciones parecen saber naturalmente mientras los demás debemos esforzarnos por aprenderla. La ventaja en un mundo visual será la educación en la tecnología y las artes. Un cerebro movido por la tecnología y un corazón lírico.
John Naisbitt, quien analiza brillantemente el tema, determina que 8 fuerzas que presionan en dirección a un mundo predominantemente visual:

1)         La muerte lenta de la cultura del periódico
2)         La publicidad: de vuelta a eso de que “una imagen vale más que mil palabras”
3)         El diseño sofisticado de artículos corrientes
4)         La arquitectura como arte visual
5)         La moda, la arquitectura y el arte
6)         La música, los vídeos y las películas
7)         La función cambiante de la fotografía
8)         La democratización de los museos de arte en los Estados Unidos

Un párrafo aparte para la velocidad. Todo parece ser más rápido. En efecto muchas cosas suceden más velozmente que antes. Es apasionante analizar que pasó en muchos deportes: un partido de fútbol o un partido de tenis, tienen claramente una velocidad distinta a la que podían tener en los años ’70 u ’80. No es lo mismo ver un partido entre Borg y Vilas que uno entre Nadal y Federer. Lo mismo con un partido de fútbol: acaso ¿no es impresionante la velocidad a la que se juega un partido en la Premier League inglesa? ¿Tiene un sustento basado en cifras esto que expresamos? Sí. Un jugador décadas atrás corría en los 90 minutos de juego entre 5 y 6 km. Hoy corre entre 12 y 14 km. Todo sucede más rápido. Todos vivimos en los núcleos urbanos a un ritmo mayor al de antaño.

La innovación como fuente de prosperidad
Peter Diamandis, emprendedor y excepcional analista de los escenarios actuales y futuros nos dice: “Obtenemos lo que incentivamos”. (5) "Los medios, los dispositivos electrónicos a los que estamos conectados las 24 horas, nos disparan con historias negativas, porque eso es a lo que la mente presta atención. Y la razón es simple: el cerebro no puede procesar todos los datos que recibe, entonces, como nada es más importante que la supervivencia, se focaliza en las amenazas y en la detección de peligros tempranos. De todos los estímulos, se queda con los negativos. Por eso, no es de extrañar que lo que prevalezca en la sociedad sea el pesimismo."

Pero Diamandis sostiene que no hay que caer en esa visón pesimista. Por el contrario, pone énfasis en los avances y mejoras en nuestro nivel de vida que nos ha dado la innovación. Entre las mayores innovaciones ubica a las que nos ha otorgado la medicina.
Le debemos todo a la innovación. Fundamentalmente nuestra prosperidad respecto a décadas anteriores.
El mundo ha progresado mucho en los últimos 100 años. Explica Diamandis que se duplicó la expectativa de vida, se triplicó el ingreso per capita, se redujo 10 veces la mortalidad infantil, bajó 100 veces el costo del transporte y 1.000 veces el de las comunicaciones. Y en los últimos 130 años, el alfabetismo subió del 25 por ciento a más del 89 por ciento. Para fines de 2013, más del 70 por ciento de la población mundial tendrá acceso instantáneo a comunicaciones e información de bajo costo. La pobreza se ha  reducido más en los últimos 50 años que en los previos 500. – En una entrevista reciente con el sitio de noticias “The Daily” Diamandis señaló que, en gran parte, estos avances se deben a la tecnología. De acuerdo con un estudio de la London School of Business, si se agregaran 10 teléfonos celulares cada 100 personas, el PBI se elevaría un 6 por ciento. En palabras del experto en inclusión social y mercados emergentes Nicholas Sullivan, "si extrapolamos las cifras de la ONU sobre la reducción de la pobreza —un crecimiento del 1 por ciento en el PBI reduce la pobreza un 2 por ciento—, el porcentaje de crecimiento del 0,6 recortará la pobreza en un 1,2 por ciento. Hay 4.000 millones de pobres: esto implica que con 10 nuevos teléfonos cada 100 personas, 48 millones de individuos saldrán de la pobreza".  Diamandis apuesta fuerte a la innovación y la pone no solo como una estrategia inevitable de nuestras organizaciones, sino como herramienta vital de nuestro progreso sostenible.

Hacia un modelo organizacional: Valores y Buena Administración
En este contexto mundo global, plagado de cambios verdaderos y de otros que engañan, y de un mundo que levanta la bandera de la innovación como herramienta imprescindible para mejorar nuestros estándares de vida, las organizaciones deben construir un perfil constituido por los siguientes pilares: la pasión, la innovación y los valores. Para ello hemos adaptado las ideas aportadas al respecto en los modelos propuestos por Gary Hamel y Michael Porter, quienes ponen fuerte énfasis en dichos conceptos:

Pasión: La innovación y la voluntad de cambio son resultado de la pasión. Son fruto de un justificado fastidio con el statu quo. Infortunadamente, sin embargo, el lugar de trabajo promedio suele ser mortal para el entusiasmo. Normas mezquinas, metas pedestres y estructuras piramidales terminan por extenuar la vitalidad emocional que de otro modo se invertiría en el trabajo. Quizá lo anterior no habría sido el caso en la economía del conocimiento, pero importa sobremanera en una economía creativa. El actual problema en no pocas organizaciones no es la incompetencia, sino la falta de entusiasmo, de compromiso y de alineación con la visión, la misión y la estrategia organizacional En el mundo de los negocios, igual que en la vida, aquello que separa lo “insulso” de lo "inspirado" es la pasión. (6) A medida que los rendimientos de la mediocridad disminuyen con rapidez, la pasión, hoy por hoy, importa más que nunca.

Innovación: En una economía global tan densamente conectada, las estrategias y los productos exitosos se copian con suma rapidez. De manera que, a falta de una innovación sin tregua, el éxito será pasajero. Sin embargo, ni siquiera en una de cada cien compañías la innovación se ha convertido en el cometido de todos los implicados, todos los días. La innovación es declamada, pero es aplicada escasamente. Son pocas las estrategias que contemplan un diseño organizacional preparado para fomentar la creatividad y la innovación sistemática. En la mayoría de las organizaciones, la innovación aún ocurre "a pesar del sistema" antes que gracias a él. Y eso constituye un problema, dado que la innovación es la única estrategia sostenible para crear valor a largo plazo. Tras una década de mucho hablar sobre la innovación, ya va siendo hora de salvar las distancias que separan la retórica de la realidad. Para hacerlo, será menester que volvamos a calibrar las prioridades y a reajustar nuestra manera de pensar. No será fácil, pero no tenemos alternativa, ya que, hoy por hoy, la innovación importa más que nunca.
Es necesario abordar los problemas desde una perspectiva básicamente nueva, y por lo tanto hay que ir más allá de los lineamientos habituales. Para ello debemos romper modelos mentales y favorecer la formación permanente de innovadores en la organización.

Valores: En una economía de libre mercado siempre se cometerán injusticias, pero en años recientes banqueros rapaces y gerentes sin escrúpulos parecen haberse empeñado en establecer nuevas marcas de irresponsabilidad egocéntrica. En un mundo justo habrían sido llamados a juicio por su manera de usufructuar el capitalismo. No sorprende entonces que, hoy por hoy algunas grandes corporaciones se cuenten entre las instituciones en las que nadie se fía. En la misma medida que dicha confianza ha disminuido, el lastre de las regulaciones que pesan sobre las empresas ha aumentado. Y para invertir esta tendencia será necesario nada menos que un renacimiento en el mundo de los negocios. Quizá las partes interesadas no coincidan en todo, pero hay un punto en el que parece haber unanimidad: hoy por hoy, los valores importan más que nunca. (7)
La buena noticia es que la revolución de los valores ya empezó. Pero nadie espera que los ejecutivos sufran una especie de "revelación". Una estadística elocuente: entre 2005 y 2010, el monto de activos en los Estados Unidos invertidos en fondos de "responsabilidad social" (tal y como los define la Social Investment Forum Foundation) creció en un 34%, mientras que el total de activos bajo gestión privada solo creció en un 3%. Hoy en día, de los más de 25 billones de dólares bajo gestión en los Estados Unidos, uno de cada 8 dólares se invierte en fondos con orientación social.
Hace una década nadie les habría prestado atención a los salarios de los ejecutivos: hoy por hoy millones de personas lo hacen.
Actuar sobre los problemas sociales y ambientales, asegura Michael Porter, no sólo reivindica el rol de las empresas, sino que es la mejor manera para ellas de mejorar su negocio. (8)
Por primera vez en la historia, desde la revolución industrial, parece estar produciéndose lo que podría considerarse un quiebre entre los negocios y la sociedad, un distanciamiento entre las corporaciones y la gente. El célebre experto en estrategia corporativa entiende que las compañías ya no enfrentan los tradicionales desafíos de management que él históricamente ayudaba a resolver, sino que se ven frente a una situación completamente nueva, un reto completamente distinto.

"Años atrás, al menos en los Estados Unidos, las empresas eran el lugar donde la gente quería estar", comenta Porter. "Eso se ha ido perdiendo. La idea de que las compañías existen para maximizar la ganancia de los accionistas ya no resulta atractiva para la comunidad. Cuando los beneficios se redujeron, los puestos de trabajo empezaron a perderse y los salarios a recortarse, la sociedad comenzó a cuestionar al mundo corporativo.
Así que el mundo corporativo deberá cambiar de mentalidad, esbozar nuevas teorías, establecer nuevos marcos de referencia desde donde observar este problema, mirar las cosas y mirarse a si mismo.
El propio Porter ha aportado una semilla para este cambio, al acuñar el término "valor compartido".
¿Qué significa "valor compartido"? Significa atender a un problema social, a un desafío social, como puede ser el agua, la nutrición o la salud, y a la vez obtener una ganancia. Encararlo como un negocio, en lugar de verlo como caridad o donación. Encontrar la manera de atender a esa necesidad en forma redituable. El valor compartido reside en los productos, en el cliente, en los proveedores, en toda la cadena de valor, en las instituciones de la comunidad que rodea a la empresa.
Muchas compañías son muy hábiles para cubrir las necesidades de los clientes tradicionales, pero descubrirían una gran oportunidad si entendieran que existe un enorme potencial de crecimiento alrededor del valor compartido. La mayor oportunidad de crecimiento reside en hallar nuevos mercados, nuevas necesidades que no han sido atendidas, nuevas formas de operar, el negocio, con un mejor manejo del impacto en el medio ambiente y en la comunidad.
Parece increíble, pero así es: el principal terreno para la innovación y el crecimiento no son las finanzas ni la tecnología, sino las cuestiones sociales y ambientales.
Si miramos el escenario global, veremos que las mayores oportunidades de mercado vendrán de los mayores problemas que la humanidad tiene por resolver.

Esta postura de Michael Porter establece una clara diferencia entre su concepto de Valor Compartido respecto de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE). La responsabilidad social empresaria consiste fundamentalmente en tomar recursos de la compañía e invertirlos en ser un buen ciudadano. Sobran muestras: reciclar efluentes, donar dinero a causas sociales, incrementar la transparencia y esas cosas. El valor compartido, en cambio, se refiere al negocio mismo de la compañía, al corazón del negocio, a operar el negocio de manera diferente. El valor compartido implica plantear un nuevo modelo de negocio.
Cada vez más compañías están entendiendo que pueden jugar un papel más importante respecto de los problemas sociales, y que eso resulta beneficioso para su negocio. No es caridad. No es ser patriótico. Se trata de hacer que el negocio funcione de manera más efectiva y eficiente, en el proceso de creación de valor compartido.
Michael Poder cree que el valor compartido puede darse en diferentes niveles. Especialmente en tres (9):

1) Relación Producto-Cliente: "La idea es repensar tu producto para atender una necesidad social importante", señala Poder, "no solamente las necesidades convencionales que has estado satisfaciendo en el pasado. Se trata de ver cómo puedes servir a clientes que hasta ahora han sido ignorados, cuyas demandas no han sido escuchadas".

2) La Cadena de Valor: "Esto tiene que ver con la forma en que operas tu negocio", declara Porter. "Cómo compras materia prima, cómo manufacturas, cómo sirves a tu cliente, cómo entrenas y capacitas a tus empleados. En fin, cómo realizas tu actividad en general. Maximizar los recursos para limitar el uso de energía, acomodar la escala de sueldos para que incluso los empleados de menores ingresos reciban un salario decente, realizar las compras de manera que se genere un beneficio mutuo para la empresa y sus proveedores, todo eso corresponde al segundo nivel".

3) Vínculo sólido con la sociedad en la que está inserta la empresa: "Las corporaciones deben tomar responsabilidad sobre la formación de la gente", enfatiza Porter. "Deben dejar de pensar que eso es trabajo de otros”. Irónicamente, en los Estados Unidos hay una alta tasa de desempleo en este momento, pero al mismo tiempo hay muchos puestos vacantes. ¿Cómo se explica esta paradoja? La respuesta radica en que las compañías están experimentando serias dificultades para encontrar la gente que necesitan. La reacción tradicional de las corporaciones, frente a este problema, era echar algo de dinero al sistema educativo. Con eso creían haber cumplido con su parte. Ahora, en cambio, las compañías están empezando a comprender que ellas mismas pueden involucrarse en el sistema educativo, generar alianzas y asociaciones con colegios comunitarios, con escuelas técnicas, a fin de incrementar el número de personas que posean los conocimientos que las Empresas requieren. En Cincinnati, Ohio, cuatro hospitales líderes se unieron para capacitar gente. Los cuatro sufrían el mismo problema, la misma dificultad para encontrar personal médico realmente capacitado, así que crearon una iniciativa conjunta de educación, para que hubiera más gente en la ciudad capaz de calificar para los puestos de trabajo que estos hospitales necesitaban cubrir. Antes, las corporaciones consideraban que la educación era tarea de otros. “Nosotros no queremos pagar por eso”, decían; “alguien más se ocupará del asunto”. Ahora, en cambio, ante la realidad de que el sistema educativo no les está brindando los recursos apropiados, las empresas están acercándose a las instituciones educativas, ayudando a capacitar profesores, proveyendo equipamiento adecuado, para asegurarse de que la gente que se gradúa posea los conocimientos que las compañías requieren"
En definitiva, el mundo necesita organizaciones asentadas en estos pilares. Empresas con personas apasionadas, comprometidas, cohesionadas, con afán innovador y valores compartidos marcados a fuego. De las organizaciones que logren instalar este modelo será el éxito, ya que formarán verdaderas bases de creyentes y no de clientes.


Citas bibliográficas
(1)  Gary Hamel. Lo que importa ahora. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires (Argentina) 2012.
(2) John Naisbitt. 11 Mentalidades para prever el futuro. Grupo Editorial Norma. Bogotá (Colombia) 2007.
(3) John Naisbitt. 11 Mentalidades para prever el futuro. Grupo Editorial Norma. Bogotá (Colombia) 2007.
(4) John Naisbitt. 11 Mentalidades para prever el futuro. Grupo Editorial Norma. Bogotá (Colombia) 2007.
(5) Revista Wobi (World of Business Ideas) Volumen 17 octubre/noviembre 2012. Peter Diamandis, el emprendedor del futuro. Nota de Florencia Lafuente.
(6) Gary Hamel. Lo que importa ahora. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires (Argentina) 2012.
(7) Gary Hamel. Lo que importa ahora. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires (Argentina) 2012.
(8) Revista Wobi (World of Business Ideas) Volumen 18 febrero/marzo 2013. Michael Porter: La Nueva Cruzada.
(8) Revista Wobi (World of Business Ideas) Volumen 18 febrero/marzo 2013. Michael Porter: La Nueva Cruzada.

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