¿QUÉ ES UNA ORGANIZACIÓN?
Vivimos en una sociedad plagada
de organizaciones. Tenemos vínculo con ellas durante nuestra vida
constantemente. Nacemos en ellas, estudiamos en ellas, trabajamos en ellas,
etc. La definición clásica de Talcott Parsons dice que “las organizaciones son
agrupaciones humanas deliberadamente construidas o reconstruidas para alcanzar
fines específicos.” La misma es clara y precisa, ya que las describe como un
fenómeno humano que agrupa a un conjunto de personas, qué compartiendo
finalidades en común, coordinan sus esfuerzos y utilizan los recursos de los
que disponen para alcanzar las mismas.
Las organizaciones involucran a
personas, intereses y comportamientos. Es por ello que los procesos de mejora
de las organizaciones van más allá del diseño de nuevos procedimientos de
trabajo y la incorporación de tecnologías físicas. La mejora profunda pasa por
la instrumentación de fortalecer la identificación de las personas con su
organización desarrollando una visión compartida que profundice el compromiso
con el fin de que las personas brinden lo mejor de sí mismas para alcanzar los
objetivos.
Una organización es un sistema,
un conjunto de partes interrelacionadas entre que conforman un todo, en este
caso, de características complejas. Desde ese punto de vista, Alberto Levy
(2013) define a las organizaciones como Sistemas Socio Técnicos Complejos
(SSTC), donde el subsistema social comprende a las personas, las relaciones que
establecen entre si, los estilos de comportamiento, las actitudes, los hábitos
y los valores. Funciona a de acuerdo a una estructura formal e informal de
poder y un sistema de recompensas. El subsistema técnico incluye las
maquinarias, los procesos y procedimientos y el espacio donde se ubican y
desarrollan. El sistema sociotécnico implica la correlación recíproca entre
hombres y máquinas. Vínculo que no es lineal, sino complejo. La organización no
es solamente la adición de los dos subsistemas. Es el emergente de la
interacción entre ambos subsistemas y el entorno.
La complejidad deriva de que la
relación entre sus partes no puede determinarse a priori y tampoco se puede
hacer predicciones absolutas respecto al rumbo que tomará la relación del
sistema con el entorno. Al ser la organización una institución esencialmente
humana, está fuertemente signada por la incertidumbre.
Este concepto sistémico descripto
no debe ser olvidado nunca por quienes conducen las organizaciones. Caer en el
error de perder de vista esa perspectiva sistémica lleva a tomar a menudo
decisiones equivocadas.
La organización es un sistema
permeable, ya que está en permanente interacción con el contexto que lo rodea y
recibe fuertes influencias del contexto que lo rodea. Es por este motivo que
todo análisis empresario que pretenda alcanzar determinados fines debe
contemplar necesariamente una lectura del contexto y de las influencias que
pueden ejercer sobre la organización.
Podemos agregar finalmente que
este sistema socio técnico complejo presenta también la característica de ser
un sistema dinámico, debido que para sobrevivir necesita estar en permanente
estado de cambio. El hecho de permanecer inmóvil ante un entorno en permanente
cambio, puede llevar al sistema organización a un irreversible deterioro. Por
ese motivo podemos afirmar que una organización será saludable y se adaptará al
contexto cuando adopte al cambio como algo habitual en su funcionamiento
cotidiano.
Características de las organizaciones
Amitai Etzioni (1965) en su obra
“Organizaciones Modernas” establece tres características esenciales de las
organizaciones:
La
división del trabajo, del poder y de las responsabilidades para alcanzar fines
específicos.
La
presencia de uno o más centros de poder, que ordenan y controlan los esfuerzos
de la organización y la dirigen hacia sus fines.
Sustitución
del personal, es decir que las personas que no satisfacen con sus tareas pueden
ser reemplazadas por otras.
Las organizaciones entonces
tienen tres características definidas: Personas, propósito definido y una
estructura deliberada para llegar a los mismos.
Configuración de las organizaciones
Las organizaciones cuentan con
una estructura constituida en forma deliberada en el marco de la cual las
personas desarrollan su trabajo. Stephen Robbins (2010) expresa que las mismas
pueden ser tradicionales, con reglas, normas, funciones claramente definidas y
con un marcado rasgo vinculado a las jerarquías y a un esquema de autoridad.
Son ejemplo de ello muchas grandes empresas multinacionales con fuerte
crecimiento desde mediados del siglo XX que se encuentran hoy adaptando dichas
estructuras a los acelerados cambios del contexto. Por otra parte, Robbins pone
énfasis en las estructuras abiertas y flexibles, sin funciones laborales
específicas ni apego a rígidas jerarquías. La característica esencial está dada
en el trabajo en equipos de trabajo para llevar a cabo determinados proyectos
en un tiempo establecido.
La nueva administración, sobre la
base de la necesidad de permitir a las organizaciones enfrentar un entorno
volátil, incierto, complejo y ambiguo, trabaja en modelar estructuras con
actividades laborales flexibles, equipos de trabajo, comunicaciones abiertas y
cooperación con clientes y proveedores. Google, Facebook, etc. Son ejemplo de
este tipo de organizaciones exitosas en el modelo de negocios preponderante en
el siglo XXI.
Bibliografía
Robbins Stephen y Coulter Mary, “Administración”. Décima
edición. Pearson Educación, México 2010.
Etzioni Amitai, “Organizaciones Modernas”. Unión Tipográfica
Editorial Hispano Americana, México 1965.
Levy Alberto, “Estrategia/La Razón y La Emoción”. Edicon,
Buenos Aires 2013.
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